Por Juan Cerruti - El mapa político de la Argentina terminó de definirse ayer en sus trazos centrales y con todas las cartas sobre la mesa llegó la hora de que el mercado y el mundo económico comiencen a jugar su propia elección. Anoche los economistas y operadores del mercado redactaban los primeros informes para sus clientes con el contexto que se avecina tras la confirmación de que Cristina Fernández volverá a competir por la presidencia ¿Es una buena o mala noticia para los inversores? Gran parte de este escenario ya estaba descontado por el mercado. Pero no por ello su confirmación será inocua para los hombres de negocios.
Más aún, si Cristina finalmente es reelecta el Gobierno se verá obligado a tomar decisiones cruciales para la continuidad del modelo ¿Habrá finalmente medidas contra la inflación? Y si no las hay, ¿cómo se compensará la pérdida de competitividad que la suba de precios genera sobre el tipo de cambio? ¿Continuará el Gobierno con la política de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal del costo de vida?
Ayer el dólar futuro en los contratos a octubre cerró en el Rofex el mercado de referencia a nivel local a $ 4,236, mientras que los convenios a diciembre de 2011 y junio de 2012 terminaron a $ 4,319 y $ 4,585 respectivamente. El mercado parece apostar a que no que no se producirá una marcada corrección del dólar que permita recuperar algo de la competitividad perdida en los últimos años.
Aún cuando las importaciones crecen a tasas exponenciales sólo compensadas transitoriamente por trabas para arancelarias y las exportaciones se desaceleran, raleando el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que ya sufre por una fuga de capitales que este año llegaría a los u$s 16.000 millones. Este combo configura un hecho inédito desde la salida de la Convertibilidad: las reservas del Banco Central no aumentarán en 2011 por primera vez en siete años.
En adelante comienza un período en el cual también los empresarios y los hombres de negocios jugarán su propia elección. Explícita o implícitamente muchos de ellos se inclinarán por uno u otro candidato. Las tarifas de los servicios públicos, precios de los bienes, cupos de exportación e importación, etc. Todo estará en la mesa de negociaciones de un Gobierno que se caracterizó por llevar su relación con los empresarios bajo la filosofía del palo y la zanahoria. Y durante un período en el cual el contexto externo fue beneficioso como nunca antes.
¿Cristina, Alfonsín, Binner o Duhalde? La mesa está servida y el mundo económico ya hace sus apuestas.