Por Michael R. Sesit - PARÍS — Por primera vez, el año pasado China eclipsó a Estados Unidos como el principal receptor de inversión extranjera directa (IED). Ese auge de flujos hacia el gigante asiático también parece tener efectos sobre el interés de los inversionistas en América Latina. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el año pasado se produjo un aumento muy importante en la inversión directa de empresas multinacionales en las economías en desarrollo de más rápido crecimiento del mundo. Sin embargo, la IED cayó en 2003 por segundo año consecutivo en Brasil, México, Chile y Argentina. El informe de la OCDE, entidad con sede en París que agrupa a los países más industrializados del mundo, muestra que la inversión extranjera neta de los principales 30 países de la OCDE se sextuplicó en 2003 hasta una cifra récord de US$192.000 millones, por encima de los US$31.700 millones en 2002. Del total, China atrajo US$53.000 millones, un poco menos que el año anterior y una cifra superior a los US$40.000 que se inviertieron en EE.UU. La IED en EE.UU. había sido de US$72.000 millones en 2002 y de US$167.000 millones en 2001. La IED representa principalmente la compra de activos físicos e incluye fusiones y adquisiciones, empresas conjuntas, inversiones en equipos, compra de bienes raíces y transferencia de capital a empresas de propiedad extranjera. "La inversión extranjera directa en Sudamérica se ha visto influida por dos factores: la pérdida del interés de los inversionistas, como ha sucedido en los países de la OCDE, y la crisis de Argentina. No es de extrañar que los flujos de inversión se hayan virtualmente agotado en Argentina", dice el informe. "Los flujos de IED son un indicador del atractivo del entorno empresarial en las diferentes economías que compiten [por el capital]", dice Hans Christiansen, economista de la OCDE y uno de los autores del estudio. Los resultados globales, de todos modos, no son los mejores. La IED en los 30 miembros de la OCDE cayó el año pasado un 28%, a US$384.000 millones, de US$535.000 millones en 2002, según el estudio que se espera sea publicado hoy. Fue el tercer año consecutivo de disminuciones, desde el máximo de US$1,3 billones establecido en 2000. La OCDE percibe que la IED en sus países miembros se recuperará en el mediano y largo plazo. Sus economistas pronostican que el crecimiento de las economías europea, japonesa y estadounidense se mantendrá durante los próximos dos años. "Esto, junto con la recuperación de los precios de las acciones en 2003, debería resultar en mayores flujos de inversión directa", dijo Christiansen. El atractivo de China se refleja en su rápido crecimiento, su posición como el mayor mercado del mundo en términos de población y el lugar idóneo para los bajos costos de producción. De todas maneras, Christiansen aseguró que últimamente la IED se ha visto motivada por el deseo de producir bienes de consumo para el mercado nacional chino. Los inversionistas no han percibido que India, que recibió US$4.000 millones en IED el año pasado, sea tan atractiva. No obstante, Christiansen destacó que es la segunda nación más poblada del mundo, que su crecimiento está repuntando y que el gobierno se ha vuelto más acomodaticio hacia la inversión extranjera. "De continuar esa tendencia, puede haber pocas dudas de que las perspectivas serán flujos de IED mucho mayores hacia India", dijo. Aunque EE.UU. experimentó el declive más significativo en IED en dólares, muchas otras naciones industrializadas sufrieron este fenómeno. Por ejemplo, los flujos de IED a Canadá cayeron un 69% en 2003, mientras que la entrada de capital a las naciones europeas disminuyó un 23%, incluyendo una caída del 64% hacia Alemania y del 47% a Gran Bretaña. |