Atenas y Bruselas - Grecia obtuvo ayer el consentimiento de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario (FMI) para su plan de austeridad a cinco años, con el que intentará evitar un default de su deuda, según fuentes oficiales. Al mismo tiempo, el primer ministro se comprometió a impulsar reformas económicas radicales en el Parlamento de Atenas.
Tras un día de arduas discusiones en Atenas, el nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, logró un acuerdo con los inspectores de la UE y el FMI sobre alzas adicionales de impuestos y recortes de gasto para cerrar una brecha de financiamiento de 3.800 millones de euros. Un portavoz del Gobierno dijo que Grecia concluyó sus conversaciones con la UE y el FMI sobre el plan de austeridad y presentará una legislación al Parlamento la próxima semana. «Acabo de conversar con el ministro de Finanzas, quien informó que las discusiones entre el Gobierno y la troika (UE, FMI, BCE) se han completado y que avanzamos para una sanción del Parlamento la próxima semana», dijo el portavoz Elias Mossialos durante una cumbre de la UE en Bruselas. Los líderes europeos reunidos en Bruselas, en tanto, insistieron en la necesidad de profundos recortes de gasto para que Atenas reciba fondos que le eviten una moratoria. Al mismo tiempo, los gobiernos de la zona euro trataban de doblegar a los bancos y aseguradoras europeas para que mantengan su exposición a la deuda soberana griega cuando sus bonos venzan, como parte de un posible segundo rescate financiero a Atenas.
Reformas
Venizelos quiere cambiar algunas medidas ya acordadas por Grecia con la UE, el FMI y el BCE este mes y presentar un paquete un poco menos duro al Parlamento griego para que éste lo apruebe el 28 de junio. Pero las reformas implican que Atenas incumplirá las expectativas de austeridad.
«Hay una brecha de 3.800 millones de euros fuera del paquete total de 28.000 millones que debe discutirse con la troika», dijo un legislador antes de confirmarse que se había alcanzado un acuerdo con el UE, el FMI y el BCE. Atenas aceptó un plan de austeridad de cinco años para ahorrar 28.300 millones de euros con recortes de gastos y alzas de impuestos.
Autoridades dicen que Venizelos, que promete un sistema impositivo más justo, quiere dar marcha atrás a sus planes de rebajar el umbral para el cobro del impuesto a la renta y elevar el impuesto al combustible de calefacción.
Es mucho lo que está en juego, con señales de desaceleración en la economía europea, incluso sin la amenaza de una moratoria de Grecia y el contagio que ello acarrearía. Los líderes de la UE que se reúnen en Bruselas le dirán al primer ministro Yorgos Papandréu que liberarán los próximos 12.000 millones de euros de emergencia el 3 de julio para evitar que Atenas se quede sin dinero, siempre y cuando el Parlamento griego apruebe las reformas económicas clave en una votación crucial la semana que viene.
El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, dijo que Europa estaba dispuesta a ayudar a que Grecia vuelva a crecer, «pero lo primero es que Grecia debe ayudarse a sí misma, de manera que los otros europeos puedan ayudar a Grecia. Ése es el mensaje final».
Aunque Papandréu ha expresado su confianza en la votación de la próxima semana en público, la primera ministra eslovaca, Iveta Radicova, dijo que su colega griego había manifestado sus dudas en una conferencia telefónica privada el miércoles.
«Papandréu tiene serias dudas sobre si las medidas necesarias serán aprobadas por el Parlamento», dijo Radicova a la Comisión de Asuntos Europeos del Parlamento de su país.
La crisis griega dominará la cuarta cumbre de la UE de este año, dado que los 27 líderes andan a tientas buscando una solución a los problemas de deuda que han obligado a Grecia, Irlanda y Portugal a pedir rescates. Se espera que los líderes acuerden una declaración sobre Grecia durante el cierre.
Pero los inversionistas son escépticos. El costo de asegurar la deuda griega a cinco años contra un default (Credit Default Swaps, CDS) trepó 138 puntos básicos, a 2.025, según datos de Markit, lo que implica más del 80% de probabilidades de default en ese período.
Agencia Reuters |