Todo comenzó a principios del verano como una toma de utilidades, tras dos años de jugosas ganancias, pero no tardó en transformarse en tendencia. Fue cuando los inversores decidieron prematuramente comenzar a pasar a dólares parte de sus tenencias (sorprendiendo a los analistas que esperaban esos movimientos a partir de esta altura del año), sacrificando las porciones que mantenían en pesos. El movimiento se fortaleció apenas el Indec demostró que persistiría en sus manipulaciones publicando una seguidilla de 14 índices estables y bajos. Desde entonces, los títulos en pesos lideraron casi ininterrumpidamente las bajas locales, lo que hace que haya especies que acumulen retrocesos nominales del 20% en el año (el Par, caso típico por ser el más largo, pero también pierde 15% el Bogar, del tramo medio de la curva) pérdidas que, sumadas a la erosión inflacionaria, se potencian. Ayer, en una rueda de rojos generalizados, cayeron el 0,9 por ciento el Discount; el 0,5 por ciento el Bogar y el PR13, y 2,2 por ciento el Par. Y no dejan de ajustar. La tendencia no casualmente pareció incluso consolidarse tras confirmarse la postulación de Cristina Kirchner para otro mandato. Se comprueba así que el mercado ve a la responsable máxima de estas políticas como la candidata a ganar las elecciones. Al menos hasta aquí. 17,6% Fue la baja nominal promedio en lo que va del año, de los títulos de la deuda en pesos más operados en la plaza local. Javier Blanco
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