Por: Rubén Rabanal - Todo indica que la Argentina logró zafar de una condena en el GAFI, a pesar del ruido y las controversias que hubo el viernes cuando terminó la reunión del plenario de ese organismo en México.
No es que el país cumpla a rajatabla las 40 9 recomendaciones del GAFI en la lucha contra el lavado de dinero, pero la reforma al Código Penal que incluyó la tipificación del lavado como delito autónomo, más algunas resoluciones de la UIF y la multa aplicada a un banco 15 días antes de la cumbre, ayudaron a que el mexicano Luis Urrutia Corral pudieran reconocer avances en el país y aclarar que no se lo ha colocado en ninguna lista especial.
En lenguaje criollo, la Argentina se sacó la lotería: sólo con el escándalo del caso Schoklender y las demoras de la UIF en investigar la denuncia de la Coalición Cívica y los Reportes de Operaciones Sospechadas que elevaron el Supervielle y el Banco de Santiago del Estero sobre ese caso hubiera alcanzado para montar un condena internacional. Más cuando existe el antecedentes del congelamiento de las transferencias de aportes del exterior a las Madres. Pero el organismo miró más a los avances que a esas deficiencias.
El comunicado final aún no se conoce; de hecho, quizás hoy se emita ese pronunciamiento que no parece, de acuerdo con su presidente, contener una condena de muerte o un pase a la categoría de países como Irán o Corea del Norte.
Pero lo más rescatable de la reunión de México es que aunque la Argentina siga en revisión continua, el comunicado del GAFI no incluiría el escenario más temido: que el organismo recomendara al resto de los países la supervisión de toda transferencia de fondos hacia el exterior, lo que hubiera complicado hasta el hartazgo la actividad financiera.
¿Esto significa que está todo terminado? Para nada. El país quedó en un punto que no define ni la euforia del comunicado del Ministerio de Justicia, en el que Julio Alak festejó el resultado como un triunfo, ni en la definición de quienes esperaban la inclusión en alguna de las dos listas que implica la no cooperación en el combate al lavado de dinero.
«Hemos estado dando seguimiento a la Argentina y tomamos nota del plan de acción, y como parte de esa revisión, se ha aprobado dicho plan», dijo Urrutia Corral en los reportajes que reprodujeron aquí los medios oficialistas. Esto «implica que la Argentina se comprometió a tomar una serie de acciones y que está dispuesta a brindarle información al GAFI de cómo va progresando en el cumplimiento de las recomendaciones, evaluadas en octubre de 2010», definió el funcionario.
Esto implica, entonces, que vienen por delante otros exámenes, como reforzar el cambate al financiamiento al terrorismo, que obligará a votar otra ley en el Congreso y una mayor acción de la Justicia en el tema que hasta ahora ha sido inexistente. |