Por Silvia Stang - La generación de puestos de trabajo en el sector privado va a ritmo lento. Así lo confirma un nuevo análisis de datos de fuentes oficiales, que muestra que la tasa de creación de empleos cayó significativamente a partir del cuarto trimestre de 2007, en comparación con lo que había ocurrido en el lustro anterior. En rigor, avanzado 2008 comenzó una crisis de la actividad que se tradujo en una pérdida de ocupaciones que se extendió hasta 2009. Pero si bien luego llegó una recuperación para el mercado laboral, el proceso no se dio con la dinámica antes mostrada. Según un estudio elaborado por SEL Consultores sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, entre 2003 y 2007 el empleo total creció a un promedio del 4,5% por año; luego, hasta 2010, esa tasa se redujo al 1,7 por ciento. Así, de los 3 millones de puestos creados entre 2003 y 2010, 8 de cada 10 corresponden al tramo 2003-2007. Sin embargo, hay un sector en el que, al contrario de lo ocurrido en el promedio, se aceleró la generación de puestos: en el segmento de los asalariados del sector público hubo un crecimiento del 4% anual, contra un ritmo de 2,7% al que se había dado el alza en los cinco años previos. Incluso en 2009 y en recesión, como consignaron en su momento las estadísticas oficiales, el empleo estatal crecía, en contraste con la pérdida de puestos en las empresas. En la actividad privada, entre 2003 y 2007 se dio un aumento promedio del número de ocupados del 10,5%, en tanto que luego de ese año el índice cayó al 4,1 por ciento. Si bien el estudio de SEL llega hasta 2010 -en función de la disponibilidad de datos desagregados de la Encuesta de Hogares-, las estadísticas de este año difundidas por el Indec muestran que continúa una baja tasa de creación de puestos. En el primer trimestre, la ocupación creció un 1,3% en relación con igual período de 2010, es decir, menos que el promedio de los últimos años. Diferencias geográficas Otro rasgo que se observa en esta etapa (tras la crisis de 2008 y 2009) es que el comportamiento del empleo es dispar según el lugar geográfico. En el último año, y según la encuesta oficial de hogares, el porcentaje de ocupados sobre la población total creció en la ciudad de Buenos Aires del 50 al 51,4%, pero cayó en el conurbano, del 42,6 al 41,8%. En el interior, hubo caídas Mar del Plata, Mendoza, San Juan, San Luis y Resistencia, entre otras ciudades. Según consigna el estudio de SEL, la consultora dirigida por el economista Ernesto Kritz, la caída del índice de creación de empleos se evidencia también en relación con el crecimiento del producto bruto interno. En 2008, la economía creció un 6,8% y el empleo privado en blanco, un 6,4%; en 2010, el avance del producto fue del 9,1% y la cantidad de asalariados registrados tuvo un avance del 2,6 por ciento. Según Kritz, un factor para observar a la hora de analizar el porqué de la desaceleración de la creación de puestos es la evolución de los precios relativos del trabajo y del capital. El estudio indica que el costo de las contrataciones laborales en el sector privado creció menos que el de la inversión en equipos durables entre el trimestre previo a la salida de la convertibilidad (2001) y el segundo semestre de 2007. Y desde ese momento, esa relación se revirtió. "Esto sugiere que, más allá del impacto de la recesión internacional -por demás corto-, la desaceleración puede ser efecto de una sustitución de trabajo por capital, asociada al cambio de los precios relativos", afirma el informe. La evolución de ambos costos, con base 100 a fines de 2001, muestra que los precios de la inversión en equipos crecieron un 230,3%, en tanto que los costos de las contrataciones de trabajo subieron un 374,1 por ciento. Una razón que también podría haber influido es que en los primeros años de la recuperación post crisis de 2001 influyó el hecho de que se venía de una fuerte destrucción de puestos, en tanto que la pérdida de fuentes en 2008 y 2009 no fue tan pronunciada. Pero siguiendo la hipótesis de los precios relativos, el estudio de SEL señala que difícilmente la situación varíe, porque el sostenimiento de los niveles de consumo se apoya en la mejora de los sueldos. "El interrogante es cómo esto afectará la inflación y la inclusión social de quienes están fuera del sector formal", se pregunta. |