El superávit comercial se reduce visiblemente en la Argentina a pesar de que los precios internacionales de las materias primas están un 40% más elevados que hace un año. Así lo definió un informe del JP Morgan sobre perspectivas de la economía de América Latina, en el que encienden luces de alerta sobre las cuentas externas.
En ese sentido, señaló que «los factores macro (crecimiento por encima del potencial) y micro (crecer a expensas de energía del exterior) están erosionando el resultado comercial, ya que impulsan las importaciones. El Gobierno responde con restricciones al intercambio».
A continuación, los principales puntos del informe:
El superávit primario desapareció en 2010. Esto ocurre luego de que se restan los ingresos extraordinarios del 1,7% del PBI del superávit primario informado.
El gasto público y los ingresos genuinos aumentan a un ritmo similar del 31,4% y el 33,7%, respectivamente.
Las elecciones pueden presionar las cuentas. Sin embargo, la flexibilidad fiscal argentina reposa «debajo de la línea», dadas las transferencias de las reservas del Banco Central para pagar deuda del Tesoro (u$s 6.500 millones en 2010 y u$s 9.600 millones en 2011), al igual que los «rollover» automáticos con los organismos oficiales que poseen un 48% del stock de deuda.
La imposibilidad del sector público de acceder a los mercados voluntarios de deuda sigue siendo una desventaja. Sin embargo, la Argentina puede emitir en los mercados si así lo decide. Por ahora, el Tesoro prefiere relajarse en las reservas del Banco Central como prestamista de última instancia para enfrentar sus necesidades financieras.
El uso de las reservas para pagar deuda llegaron a un límite, al tiempo que el superávit de cuenta corriente converge a su equilibrio este año. Continuar con el crecimiento por encima del potencial implica una pérdida gradual de reservas.
Si el Gobierno actual gana las elecciones, un enfoque ortodoxo, con tasas más elevadas y un debilitamiento del peso, es menos probable que ocurra. En cambio, se optará por intervenir los mercados, extender el freno a las importaciones, hacer más estrictos los controles de capitales e intervenir los mercados de futuros.
Las conversaciones con el Club de París se reiniciaron, pero todavía es poco probable que se concreten antes de las elecciones. El Gobierno puede intentar lograr un acuerdo acerca del Artículo IV con el FMI y con el Club de París luego de las elecciones.
Esperamos una desaceleración en el crecimiento en 2011 al 7%, debido a un arrastre del intercambio comercial. Las políticas fiscales y monetarias van a continuar siendo expansivas y las elecciones de octubre van a reforzar el sesgo pro crecimiento.
El indicador oficial de actividad fue del 9,9% en el primer trimestre, pero de acuerdo con consultoras privadas, llegó al 7,2%.
El INDEC continúa informando una inflación distorsionada. Las expectativas acerca del asesoramiento del FMI en la implementación de un nuevo índice que cubra todo el territorio nacional son bajas. Un cambio en el Gobierno es un prerrequisito para la normalización en las estadísticas oficiales.
La inflación estimada llega al 22% anual y se mantuvo relativamente estable en el segundo trimestre, luego de haber llegado a un pico a fines de 2010 del 25%.
El ancla de la economía reposa en el superávit comercial que permite la acumulación de reservas que, a su vez, sirve para manejar el peso (proveyendo un ancla nominal a la inflación) y para pagar la deuda del Tesoro.
El tipo de cambio paralelo llegó a $ 4,32 (versus el valor del dólar spot, de $ 4,11). La brecha responde a los controles oficiales en las transacciones y a que las empresas se cubren antes de las elecciones de octubre. Pero la salida de capitales parece haber tocado su máximo en mayo y se moderó en las últimas semanas.
El crecimiento de América Latina disminuirá en 2011 y llegará al 4,6%, en relación con la expansión de 2010, cuando fue del 6%.
La inflación núcleo (core inflation) fue elevada en toda América Latina (excepto en México). Sin embargo, los precios de los commodities no seguirán aumentando. |