El real brasileño tocó su nivel más alto desde 1999, cuando el gobierno del entonces presidente Fernando Henrique Cardoso decidió devaluar luego de cinco años de paridad cambiaria. La moneda, que acumuló la semana pasada un avance de 3,1%, ganó 0,5% el viernes hasta 1,5560 unidades por dólar, aunque llegó a tocar 1,5534, un récord desde el 19 de enero de 1999. El nuevo máximo del real se vio alentado por un mayor apetito de riesgo de los inversores ante un escenario más despejado en la zona euro. Pero la expectativa de suba de tasas en Brasil es otro de los factores que también viene fogoneando su alza. Las autoridades monetarias elevaron el costo del dinero por cuarta vez consecutiva el mes pasado y la tasa de referencia ya se encuentra en 12,25%. El banco central ya advirtió que este ciclo de endurecimiento se prolongará el tiempo necesario para contener la suba de precios más acelerada desde 2005. La revaluación cambiaria aumentó la presión de los sectores industriales, que reclaman cada vez más por la pérdida de competitividad que sufren sus exportaciones. El Gobierno adoptó una serie de medidas en el último tiempo, como disminuir el endeudamiento de empresas brasileñas en el exterior e impedir que esos recursos presionen la inflación en Brasil. También se aplicó un encaje equivalente al 60% de las posiciones que los bancos mantienen en dólares, siempre que superen los u$s 3.000 millones o el valor patrimonial de la institución. El año pasado, el Banco Central llegó a comprar u$s 41.000 millones para contener la revaluación del real y aplicó un aumento del Impuesto sobre Operaciones Financieras sobre la entrada de dinero especulativo. La apreciación del real da mayor margen de competitividad a los exportadores argentinos. Según el Ieral, este movimiento permitió que el tipo de cambio real multilateral de la Argentina (que incluye la paridad del peso con el dólar, el real y el euro) no quedara retrasado a pesar del avance de la inflación. |