Nada es lo que parece. Las reservas del Banco Central se muestran por estos días cerca de un récord histórico, en términos nominales, pero esconden a la vez un deterioro cada vez más significativo en el patrimonio del organismo, una caída del ahorro en relación con el tamaño de la economía argentina y una limitación en la acumulación que se esfuerza en llevar adelante la entidad con sus intervenciones diarias en el mercado cambiario. El fenómeno, consignado por un estudio de la Fundación Capital, es resultado de la necesidad de asistir al Gobierno para cubrir sus baches fiscales. Durante 2010, el Central transfirió al Tesoro $ 20.206 millones en concepto de utilidades (correspondientes a las ganancias del ejercicio 2009) y sólo se quedó con el 14% de éstas para capitalizarse patrimonialmente. Además, otorgó $ 55.620 millones como adelantos transitorios y creó un fondo de desendeudamiento por el que perdió u$s 6.569 millones (u$s 2.187 destinados a organismos internacionales y u$s 4.382 millones a tenedores privados). Además, el ratio entre reservas y PBI pasó del 18%, en 2007, al 11,2% en la actualidad. El saldo de las reservas internacionales, que alcanzaba a mediados de junio los u$s 52.147 millones (monto equivalente a $ 213.450 millones), se engrosó desde 2009 hasta hoy en u$s 5.771 millones. Considerando que las compras en el mercado cambiario alcanzaron, en ese mismo lapso, los u$s 20.039 millones, se puede estimar que las reservas se incrementaron en 28 centavos por cada dólar comprado. Cabe destacar que en el año todavía restan importantes compromisos por afrontar como lo son el pago del Boden 2012 y del cupón PBI, lo que implicará una caída en el stock de reservas una vez efectuado los pagos correspondientes. De esta forma, las mismas cerrarían el año en torno a los u$s 50.000 millones dependiendo de la evolución final que muestre el mercado cambiario en el segundo semestre y por ende, de los flujos comerciales, de los ingresos de divisas por préstamos financieros y más importante aun, de la dolarización de carteras, agregó. Y agregó que, en 2012, el gobierno debería recurrir a fuentes alternativas de financiamiento ante la caída de las reservas de libre disponibilidad, que alcanzarían a fin de año los u$s 5.000 millones (su menor nivel desde 2006). Este último dato toma relevancia bajo el actual esquema de financiamiento del Estado, que fundamenta la creación de los dos fondos de desendeudamiento con el uso de reservas de libre disponibilidad. Desde 2010, las reservas se incrementaron en un 12,5%. En ese mismo lapso, la base monetaria se incrementó en un 44%, advirtieron en la consultora. |