Por DOLORES AYERRA - A contramano de lo que ocurre en la región, el peso argentino se sigue depreciando contra el dólar.
En rigor, es casi la única moneda latinoamericana que tira para ese lado y a su vez, la más devaluada. La divisa local pierde en lo que va del año casi un 3% (2,89%) y ya se ubica en 4,145.
Entretanto, el resto de los países encaran políticas de apreciación. La que más gana es el peso colombiano, con una rentabilidad de 6,37% en los primeros seis meses de 2011. Le siguen el real brasileño, con una apreciación de 4,20% en el año; el peso mexicano, que registra un alza de 3,78% y el nuevo sol peruano, subiendo 1,78% en el primer semestre. De la vereda de enfrente, Chile es el único país que acompaña a la Argentina en su estrategia de devaluación y su moneda pierde 1,06% en el año.
Pero al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sólo le interesa lo que ocurra en la economía de su mayor socio. Mientras la moneda brasileña, el real, siga apreciada favorece a las exportaciones locales porque abarata las compras de productos al exterior en Brasil, colaborará para que el país no devalúe más de la cuenta y, así y todo, no pierda tanta competitividad. El punto es que aún con un súper real, la Argentina está devaluando algo más de lo esperado y el desbalance comercial con Brasil es de u$s 2.400 millones en el primer semestre, por ejemplo.
Con todo, hasta el momento, el viento de cola estuvo del lado de Cristina. Por el contrario, la administración de Dilma Rousseff, a pesar de los esfuerzos y varias medidas tomadas para detener la fortaleza del real, que atenta entre otras cosas , al comercio, no logró los efectos buscados. Aunque ayer se debilitó un 0,71%, con lo que interrumpió una serie de seis alzas consecutivas, el real, ubicado en las 1,565 unidades por dólar, sigue batiendo récords en 12 años.
Pero las autoridades brasileñas prometen no quedarse de brazos cruzados. Ayer, el ministro de Finanzas del país, Guido Mantenga, afirmó que Brasil seguirá actuando para frenar el vigor de su moneda y adelantó más normas como intervenciones en los mercados de futuros y derivados entre sus posibles opciones. El Gobierno continuará tomando medidas para contener la sobrevaluación del tipo de cambio (...) Hemos tomado medidas de requerimientos de reservas, podemos tomar medidas sobre los derivados y futuros, fueron las palabras de Mantenga a la prensa en Londres en el marco de una conferencia con inversores.
Las promesas, si es que finalmente consiguen frenar el enorme flujo de capitales, pueden volverse una amenaza para la Argentina. De ser así, la presidenta del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, correrá con algunos desafíos: acelerar una devaluación para no erosionar un tipo de cambio competitivo, sin hacer eco en la demanda del público. Pero al mismo tiempo, deberá comprar más dólares, volcando más pesos al mercado cada vez que interviene en la demanda expande el circulante monetario e inflando aún más los precios domésticos. Por último, enfrentará el riesgo político que en un año electoral conlleva devaluar más de la cuenta.