Por LEANDRO GABIN - Después del veranito de las últimas semanas, el dólar contado con liquidación vuelve a subir en la city porteña. La operatoria, que consta de comprar bonos en la plaza local para luego venderlos en el exterior y así fugar los dólares (evitando los controles cambiarios formales), cerró ayer en $ 4,26. Esto representa una suba de cuatro centavos esta semana con respecto al mínimo de $ 4,22 que fijó el viernes último.
En las mesas de dinero de los grandes bancos explican que este movimiento era esperable ya que la baja anterior se había dado por la presencia de la ANSeS en el mercado de bonos. El organismo estuvo en la cancha para bajar el contado. Pero no puede operar tanto, ya que debe vender dólares para comprar pesos y así invertir en títulos. Ahora se corrió y volvió a incrementarse el costo para fugar divisas, explicaba el jefe de una mesa bancaria. El organismo que dirige Diego Bossio estuvo dándole una mano al BCRA que intercambió ventas en el spot con mismas operaciones en los futuros (más importantes éstas últimas). Así, entre ambos, lograron disuadir al mercado y bajaron las cotizaciones informales.
La brecha entre el dólar spot y el contado con liqui, que supo estar en torno al 8%-9% hoy se ubica en 3,5%. Para los especialistas, la semana que viene habrá más presión con este dólar para fugar capitales. La brecha debería volver rápidamente al 4% o 5% en los próximos días. Lo que vimos anteriormente fue un veranito de fin de mes. Pero ahora el mercado de bonos vuelve a mostrarse sin interés genuino por parte de los inversores, tanto los locales como del exterior, acotaba otro banquero. Incluso algunos no descartan que la cotización del dólar para fugar divisas tome mayor temperatura de cara a las elecciones y vuelva a testear niveles máximos. Vale recordar que estuvo en torno a $ 4,44 a fines de mayo, niveles récord. La estrepitosa baja se dio en junio y ahora parece haber recobrado cierto dinamismo, a no ser que las manos oficiales vuelvan a intervenir con fuerza.
Por lo tanto, no llama la atención la formación de activos externos que se dio el mes pasado. Según cálculos que manejan en el mismo BCRA, la fuga en junio ascendió a u$s 2.500 millones, cerrando un semestre que acumula una dolarización de u$s 9.800 millones (casi lo mismo que durante todo el año pasado). La consultora ACM estima que la fuga en 2011 superará los u$s 18.000 millones.
El panorama actual de alta fuga y reservas estancadas exigirá al BCRA a sacrificar alguno de sus objetivos, y dado que se busca mantener un tipo de cambio estable en este año electoral, las reservas tenderán a caer a mayor ritmo en el segundo semestre, dicen.