En El caso Argentino. Lecciones Macroeconómicas (disponible en www.mecon.gov.ar), el ministro de Economía, Roberto Lavagna, al precisar las conclusiones a extraer de la experiencia argentina de las últimas décadas, en particular, la relacionada con la fragilidad que provoca en los sistemas financieros el descalce de monedas derivado del financiamiento con depósitos en dólares de actividades ligadas al mercado interno y, por lo tanto, generadoras de ingresos en pesos, señala respecto de la CCD: "Es claro que en países con larga tradición de ahorros en dólares es importante mantener la capacidad del sistema financiero de captar recursos denominados en dicha moneda, siempre y cuando los créditos se asignen a sectores generadores de divisas. Esto no necesariamente se limita al exportador final, quien tendrá la carta de crédito, sino que puede extenderse hacia atrás a la cadena de productores de insumos, partes, piezas o servicios, usando una carta de crédito doméstica que transfiere parte del crédito original a lo largo de la cadena productiva."
Este eficiente mecanismo de crédito casi no es utilizado en el país, a pesar de existir experiencias exitosas, tanto en Asia como en México y Chile.
Sería deseable que, en el marco de la necesidad de incrementar sus negocios, los bancos desarrollaran esta operatoria, complementando así las posibilidades que en materia de aplicación de la capacidad de préstamo proveniente de los depósitos en moneda extranjera (Comunicación ‘A‘ 4015, 19/9/03) ofrece la reglamentación del BCRA. |