El cimbronazo en la zona del euro no perdonó y, esta vez, los mercados emergentes lo sintieron fuerte. Los capitales buscaron refugio en los bonos del Tesoro y huyeron más rápido de las economías que, hasta hace pocos días, encandilaban al inversor con los mejores retornos. El riesgo país de los mercados emergentes se disparó entre 15 y 25 puntos básicos (10%) en tres días. Pero el avance fue de mayor magnitud, según se vio, en dos de ellos: en Venezuela, el indicador del JPMorgan creció el triple (61 unidades) y en la Argentina, el doble (44). Es lo que suele suceder: cuando el mercado está bullish, los más buscados suelen ser los high beta; y cuando está bajista, la estampida es más fuerte en ellos, comentó a El Cronista el analista de Bulltick Capital Market, Alberto Bernal. Esto porque, dice, en los títulos high beta las reacciones globales se propagan con mayor volatilidad. El contagio del temblor europeo empezó a hundir a los activos emergentes a partir del último viernes. Pero fue algo más benévolo en el resto. Sólo en tres días, el bono de referencia venezolano cayó de 77,6 a 74,5 (-4%). En igual tiempo, el brasileño subió 0,3% y el ruso retrocedió 0,2%. El golpe es más fuerte en los emergentes por la fuerte exposición que tienen los inversores sobre ellos. En los últimos años fueron un lugar preferido, y en las crisis suele darse esta tendencia a salirse de los créditos más riesgosos, explicó el jefe de estrategia para mercados emergentes de IdeaGlobal en Nueva York, Enrique Álvarez. El Credit Default Swap (CDS) a 5 años, que es el costo que pagan los inversores que compran títulos locales para cubrirse ante un posible default soberano, creció para la Argentina 40 puntos básicos en sólo tres ruedas: desde 591,66 a 631. En Venezuela, ese avance fue mayor: de 942,77 a 1001,3. Por estos días se dan dos cosas: un efecto soberano de Europa y uno de tasa de interés. Los bonos que son benchmarks (los globales a largo plazo que los mercados suelen tomar como referencia de cada país) están bajando porque la gente busca resguardarse en los títulos del Tesoro estadounidense y extrae dinero de ellos. En la parte más alta de la pirámide están, hoy por hoy, Argentina y Venezuela. La gente saca primeramente su dinero de ellos porque los ve más vulnerables frente a una crisis, agregó Álvarez. Aún así, los analistas aclaran que la correlación entre los países centrales y los emergentes es algo menor, por ahora, que en los primeros días de la crisis de Lehman Brothers. Uno podría decir que hasta es impresionante cómo están resistido. Les ha pegado, pero por el momento no es nada igual a lo del 2008. Sucede que esta crisis recién está comenzando; todavía no ha explotado. Hay que ver el resultado final, pero parece irrefutable el argumento de que Latinoamérica se ha vuelto más resistente, completó Bernal. La perspectiva que hoy tienen en su banco sobre los emergentes es todavía optimista a pesar de la incertidumbre: Yo sigo convencido de que esta situación de Europa es tan grave, potencialmente hablando, que se tiene que arreglar. No tengo idea cómo, pero es un evento que no puede mantenerse en el mercado mucho más. Italia no puede ser un país que no tenga acceso a los mercados financieros. Es una economía muy grande. El mundo lo sufriría demasiado, señaló el analista. |