Países endeudados, como Brasil, tendrían más problemas para refinanciar sus obligaciones Por Craig Karmin, en Nueva York, Michael R. Sesit, en París y Martin Fackler, en Tokio
En momentos en que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) se dispone a subir hoy las tasas de interés por primera vez en cuatro años, otros presidentes de bancos centrales enfrentarán presiones para seguir el ejemplo, aumentando los costos de financiamiento para las empresas y los gobiernos a lo largo y ancho del planeta. La Fed ha telegrafeado sus movimientos desde abril, de modo que la mayor parte de las reacciones de los mercados mundiales ya han ocurrido. Los rendimientos de los bonos globales han ido en alza mientras que los precios de las acciones han caído. El dólar se ha disparado y viene saliendo de sus mejores seis semanas frente a una canasta de divisas desde 2000. La poderosa y persistente reacción de los mercados y autoridades monetarias del mundo subraya el papel que EE.UU. juega en la economía global. El dólar es la divisa de reserva del mundo, sus mercados de capital son los más amplios y profundos y el consumidor estadounidense es el más codiciado. "Las tasas de interés de EE.UU. y la Fed están en el centro de una economía mundial globalizada", advierte George Magnus, economista principal de la división de banca de inversión de UBS AG, en Londres. "Compañías y gobiernos japoneses, chinos, británicos e italianos recaudan y usan capital tanto en sus propias monedas como en dólares". El anuncio que emitirá la Fed hoy será seguido por millones de personas, dentro y fuera de EE.UU. La mayoría aguarda un alza de un cuarto de punto porcentual en la tasa de fondos federales, o interbancaria, del 1% al 1,25%, pero lo que más llamará la atención de los inversionistas será lo que la Fed revele sobre sus intenciones futuras, lo que seguramente afectará los mercados de una u otra forma. Un alza de tasas en EE.UU. forzará a todos los valores de inversiones a ofrecer retornos más competitivos. Ese impacto seguramente conducirá a rendimientos más altos de los bonos en Europa, los mercados emergentes e incluso Japón, donde los rendimientos de los bonos gubernamentales alcanzaron recientemente su nivel más alto en los últimos cuatro años. El alza en los rendimientos de los bonos podría seguir mermando el desempeño de las bolsas mundiales, que se han topado con problemas en los últimos meses a pesar de las halagadoras perspectivas de las empresas. Aún más inquietante es el hecho de que el incremento de las tasas en EE.UU. podría dificultar la capacidad de las empresas de alto riesgo para obtener financiamiento. Países altamente endeudados, como Brasil y Turquía, podrían enfrentar obstáculos para refinanciar sus deudas, especialmente si las tasas en EE.UU. suben este año más rápido de lo esperado, o si continúan aumentando hasta bien adentrado el próximo año. Y puesto que la demanda del consumidor en Europa y Japón sigue siendo mucho más modesta que en EE.UU., los inversionistas extranjeros están alerta para ver si la Fed la desalienta. "En la medida en que la Fed está actuando para reducir las perspectivas de crecimiento o controlar los riesgos inflacionarios, esto seguramente tendrá un efecto en todo el mundo", dice David Scott, líder de la división de renta fija global para Citigroup Asset Management, en Londres. Los mercados emergentes de bonos y acciones son vulnerables. El alza de las tasas en EE.UU. hace que las naciones en vías de desarrollo, que son más volátiles, sean menos atractivas para la inversión, y genera tensiones adicionales en sus economías cuando las tasas de préstamos aumentan. El índice Morgan Stanley Capital International, que agrupa a las bolsas de los mercados emergentes, acumula una caída del 3% en lo que va del año, luego de registrar un alza del 12% entre enero y abril. Por su parte, el índice de bonos de los mercados emergentes de J.P. Morgan ha descendido un 6,3% desde abril, cuando alcanzó su punto más alto. "Lo que hemos estado viendo es una reevaluación del riesgo", asevera Eric Fine, operador de bonos de mercados emergentes con recursos propios para Morgan Stanley, en Nueva York. Para países como Brasil, con una gran deuda externa a corto plazo y opciones de financiamiento limitadas, un alza de tasas en EE.UU. es particularmente dura. Aunque aún hay espacio para que el banco central del país reduzca su tasa de interés del 16%, la perspectiva de una subida de las tasas de parte de la Fed amenaza con desbaratar el proceso. Las insinuaciones de la Fed ya han debilitado al real, lo que a su vez avivó las previsiones inflacionarias, dificultando una flexibilización monetaria. El nuevo entorno también dificulta que Brasil refinancie casi US$44.000 millones en deuda pública y privada que vence este año. Como Brasil tiene reservas internacionales de sólo US$22.000 millones, el aumento de las tasas podría obligar al gobierno a pagar intereses más altos en los mercados de capital. "Cuando las tasas están en alza, los inversionistas quieren permanecer al margen hasta que concluya el ajuste", explica Christian Stracke, analista de bonos emergentes con el grupo de investigación independiente CreditSights. Ya que los precios de la deuda brasileña se han deprimido cerca de un 14% desde abril, el mercado ya ha descontado un ajuste en EE.UU. Pero si las tasas suben más rápidamente o más de lo que se prevé, la deuda brasileña y la de otros mercados emergentes se verá más presionada. Lo mismo sucederá con las compañías. La fabricante mexicana de vidrio Vitro anunció la semana pasada que considera colocar un bono de US$150 millones para refinanciar deuda. Stracke observa que un alza de tasas en EE.UU. significaría que Vitro tendrá que pagar más, si es que logra realizar la transacción. La probable alza de tasas en EE.UU. se suma a una tendencia iniciada por los bancos centrales del Reino Unido, Canadá y Australia. Los mercados mundiales de bonos, a su vez, también han reaccionado a un alza de tasas en EE.UU. Durante su punto más bajo, en marzo, los bunds alemanes a 10 años tenían un rendimiento del 3,85%. Para fines de la semana pasada, su rendimiento estaba en 4,32%. "Rendimientos de los bonos estadounidenses más altos han afectado claramente a los mercados de la zona euro", dice Magnus, de UBS. En Tokio, las inquietudes respecto a una inflación futura condujeron la semana pasada a un alza del rendimiento de los bonos gubernamentales japoneses a 10 años de 1,94%, muy cercano al nivel más alto de los últimos cuatro años, incrementando el costo de servir su masiva deuda pública. Una subida de tasas en EE.UU. también podría significar un dólar más fuerte, ya que el diferencial de tasas de interés entre EE.UU. y otras economías influye en los niveles de divisas, "siempre y cuando el mercado no tenga la impresión de que la inflación [en EE.UU.] está fuera de control", dice Shahab Jalinoos, estratega superior de divisas para ABN-Amro Bank en Londres. |