Los mercados del mundo vivieron ayer la jornada más volátil del año. Arrancó con fuertes bajas, que se moderaron apenas el Banco Central Europeo (BCE) se lanzó a comprar bonos de los países más afectados por la corrida para demostrar que aún cuentan con un prestamista de última instancia. En algunos casos, las bajas trocaron en alzas (en especial, en Nueva York) apenas los inversores supieron que la Fed no había descartado por completo aún la posibilidad de aplicar nuevos estímulos para reanimar la economía de EE.UU. Pero los nubarrones volverían a aparecer al final del día, cuando Moody's rebajó otro escalón la calificación de Irlanda, haciendo que sus títulos de deuda sean considerados "bonos basura". Todo ocurrió en una rueda en la que el euro cayó a su peor nivel en cuatro meses frente al dólar (tocó US$ 1,383, pero terminaría en US$ 1,397) y marcó un nuevo mínimo ante el franco suizo, ahora que quedó a la vista que los líderes europeos están fallando en contener los riesgos de contagio. De hecho, la deuda a 10 años de España o Italia ya rinde más del 6%, lo que "acelerará los tiempos de las resoluciones", juzga el analista Gustavo Ber. No hubo papeles locales que pudieran soportar un vendaval que en la Bolsa porteña tal vez se notó más por el desplome de YPF (-4,7%), luego de que Repsol vendiera aquí otro 0,5% de su participación. 415,3 Son los millones de pesos operados ayer con acciones en la Bolsa local: 85% del total correspondió a la venta del 0,5% del paquete de YPF. Javier Blanco
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