Por Javier Blanco - Unas horas después de que la presidenta Cristina Kirchner desaconsejara invertir en dólares , esa divisa volvió a escalar otro centavo, presionada por la sostenida demanda de empresas, inversores y ahorristas que parecen sentirse más tranquilos apostando a una moneda que se deprecia en el mundo pero sigue funcionando como resguardo para los argentinos. "Es la vieja historia de contestar con el bolsillo cuando les hablan al corazón", graficó ayer un avezado operador que reclamó anonimato, "porque los ánimos están un tanto caldeados como para andar poniendo la cabeza", se excusó, abrevando en la recordada sentencia que lanzara Juan Carlos Pugliese, uno de los últimos ministros de Economía de Raúl Alfonsín. El agente recurrió a ella en su afán por explicar que esta clase de apelaciones, como la lanzada anteanoche por la presidenta en el Bolsa porteña (donde reclamó apoyo de los operadores bursátiles para "convencer a los argentinos de que no hay que apostar al dólar) suelen tener en el mercado "un efecto contrario al buscado". "Más aún cuando la demanda está afirmada y sostenida por lo que llamamos las compras hormiga", explicó, en alusión a las operaciones de bajo monto. En este sentido, un informe de la consultora Melconian & Santángelo reveló que en lo que va del año el 35% de Esa situación se mantuvo inalterable ayer, en una jornada en la que el precio vendedor mayorista del dólar registró su mayor aumento en varias semanas (9 milésimas) para alcanzar un nuevo máximo de $ 4,1275, que hizo que en las pizarras el precio al público minorista se ajustara de 4,15 a 4,16 pesos. Incluso se fortaleció la demanda marginal, impulsando la cotización en ese segmento de 4,29 a 4,31 pesos. Los aumentos se produjeron pese a que la banca oficial intentó contener el dólar con algunas ventas (unos US$ 35 millones) y ofertas en bloque por 20 y 50 millones, que intentaron disuadir a los que validaban ajustes alcistas en los precios pero que, al no ejecutarse, no lograron su cometido. Esta decisión del BCRA (que ayer no declaró intervenciones) y el resto de los agentes oficiales (Banco Nación, Anses) parece sugerir que su principal objetivo pasa por estas horas por evitar una disminución mayor de sus reservas, ahora que podrían perforar el piso de los US$ 50.000 millones en apenas dos semanas, cuando el Gobierno apele a esa tenencia para cancelar con unos US$ 2200 millones el penúltimo vencimiento del Boden 2012, el bono dado a los ahorristas en tiempos del corralón a los depósitos bancarios. La Presidenta había bregado anteanoche por que los inversores apuesten más "a las acciones que al dólar", pese a que a la hora de colocar su dinero prefiere las inversiones inmobiliarias y los plazos fijos en dólares, como atestiguan las declaraciones patrimoniales de la familia Kirchner.
EL PÚBLICO ESPERA UNA INFLACIÓN ANUAL DEL 28,4% El nivel de inflación promedio esperado por la población para los próximos 12 meses es del 28,4%, según una encuesta a la que respondieron 1203 personas, difundida ayer por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. Según el relevamiento, en el interior del país, el público cree que la suba de precios será mayor, en comparación con las respuestas dadas por los porteños. Mientras que en la ciudad de Buenos Aires la expectativa promedio es de una inflación anual del 26,2%, en el conurbano el índice resultó del 28,6% y en las ciudades del interior consideradas en la muestra, del 29,1 por ciento. Entre las personas con nivel educativo secundario o inferior, las expectativas son más elevadas que entre los graduados universitarios. |