Por Javier Blanco - El Gobierno concentró sus esfuerzos ayer en detener la escalada alcista que venía ensayando el dólar en los últimos días, ante la creciente brecha existente entre la oferta y la demanda de divisas por la sostenida presión que mantienen los compradores y una declinación natural entre los vendedores, ahora que las liquidaciones del complejo sojero comienzan a menguar. La ofensiva oficial, que procura evitar que la recomendación de la Presidenta de "no apostar al dólar" (lanzada el último lunes en su visita a la Bolsa porteña) corra el riesgo de quedar ridiculizada en breve, supuso la venta de unos 170 millones de dólares que mantenía en su poder la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), el Banco Nación y el Banco Central (BCRA). Los primeros organismos citados cargan desde hace meses con la responsabilidad de auxiliar al BCRA a cubrir los desbalances que se registren en el mercado cambiario, en especial cuando hay que aparecer del lado vendedor del mostrador. No casualmente, según cifras oficiales, durante el primer semestre del año el stock de depósitos bancarios oficiales en dólares cayó de 4380 millones a 2663 millones por esas repetidas intervenciones que estuvieron a cargo básicamente de la Anses. Aquello, planeado como un socorro circunstancial, se volvió recurrente últimamente porque el BCRA recibió precisas instrucciones para mantener su tenencia de reservas en torno a los US$ 50.000 millones (anoche declaró tener 51.969 millones), aun después de que el Estado cancele los US$ 2200 millones correspondientes al penúltimo vencimiento del Boden 2012, el denominado bono del corralito. Dicho pago, por afrontarse íntegramente con reservas según lo oportunamente dispuesto por un decreto presidencial, está previsto para el 3 de agosto. De allí el esmero que pasó a mostrar en las últimas semanas el BCRA en cuidar esa tenencia, lo que lo llevó a concentrar sus apuestas en los mercados de futuros, donde no arriesga dólares sino que pone en juego pesos (la diferencia entre el precio pactado en el contrato y el valor efectivamente negociado al final del mes se liquida en moneda local). Ayer el esfuerzo oficial se concentró en evitar que la cotización mayorista del dólar alcance los $ 4,14, lo que habría disparado un nuevo ajuste alcista en las pizarras al público, donde se mantuvo a $ 4,16. "La rueda comenzó con la divisa muy demandada, elevando su cotización en algunas milésimas", narró en su reporte la casa Puente Hnos. "Las ventas oficiales fueron sostenidas y aparecieron cuando el mayorista llegó a 4,1390", corroboró el analista Carlos Risso, de Zonabancos.com. Así, la cotización vendedor mayorista retrocedió hasta los $ 4,1340 y aparecieron algunas liquidaciones privadas ante el riesgo de que la ofensiva pública hiciera retroceder más los valores. Entonces apareció el BCRA para ensayar leves compras, que le permiten sostener la ilusión de cumplir con la instrucción recibida, lo que reimpulsó el billete hasta los $ 4,1350. 170 Millones de dólares Es lo que vendieron entre el BCRA, el Nación y la Anses para que la sostenida demanda no impacte en los precios. 20 Millones de dólares Recompró el BCRA al final del día, cuando el mayorista había bajado medio centavo y para cuidar sus reservas.
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