La Reserva Federal de Estados Unidos ha cumplido con las expectativas del mercado y ha elevado los tipos de interés un cuarto de punto, hasta el 1,25%. Es la primera subida del precio del dinero en Estados Unidos en los últimos cuatro años, después de que los tipos hayan permanecido sin cambios, desde junio de 2003, en el nivel más bajo de hace más de cuarenta años. El banco central estadounidenses ha reiterado además que el ritmo de las subidas de los tipos será “moderado”. En el comunicado con el que ha hecho pública su decisión, la Reserva Federal reconoce que “los últimos datos de inflación son algo elevados”, pero matiza que “parte de esa subida en los últimos meses se debe a factores transitorios”. Además, insiste como en meses anteriores en que los riesgos para el crecimiento económico y la estabilidad de precios están “equilibrados” y señala que prevé que la inflación subyacente sigue siendo “relativamente baja” en un futuro próximo, lo que le permitirá subir los tipos progresivamente y sin movimientos bruscos.
Alan Grenspan ha iniciado su quinto mandato al frente de la Reserva Federal con un cambio de signo en la política económica, para alivio de los inversores. De hecho, la subida de tipos de interés anunciada hoy, del 1% al 1,25%, confirma la solidez del crecimiento económico estadounidense y la moderada inflación, al tiempo que demuestran la intención de la Reserva Federal de encarecer el precio del dinero de forma progresiva.
El responsable de la Fed ya había dado a entender en las últimas semanas que no recurriría a una subida brusca de los tipos de interés en Estados Unidos, entendida por un alza de 50 puntos básicos. La decisión anunciada hoy supone que, a pesar de que el último dato de inflación estadounidense superó las expectativas, no ha hecho necesario un encarecimiento urgente del precio del dinero.
Desde enero del 2001, el banco central estadounidense recortó el precio del dinero en trece ocasiones para dejarlas en el mínimo del 1,0%, su nivel más bajo desde 1958, en un esfuerzo por contrarrestar primero una recesión económica y luego un crecimiento lento.
Greenspan buscaba así conseguir un incremento del empleo y, con la inflación ya baja, eliminar cualquier riesgo de deflación, o caída de los precios. Sin embargo, en los últimos meses tanto las contrataciones como la inflación han ganado terreno, lo que ha abierto la puerta a que la Reserva Federal se decida por una subida de los tipos de interés.
La subida del precio del dinero en Estados Unidos, además de reflejar la sostenibilidad del crecimiento económico del país, servirá para animar la cotización del dólar, actualmente por encima de las 1,21 unidades por euro. Sin embargo, tendrá como contrapartida un agravamiento del déficit comercial que, según el último dato conocido de abril, registró un nivel récord de 48.300 millones de dólares.