Por MARIANO GORODISCH - Ya comenzó la cuenta regresiva para las elecciones presidenciales del 23 de octubre y, como ocurre antes de cualquier comicio, muchos ahorristas optan por dolarizarse.
Ahora, la pregunta es, ¿por qué entonces los bancos no aprovechan esta tendencia para aumentar las tasas de interés de los plazos fijos en moneda extranjera, que promedian el 1% anual, y así captar más depósitos?
Es que los bancos en la Argentina tenemos hoy casi la mitad de los depósitos en dólares sin aplicar porque el Banco Central exige que sean exclusivamente para financiar préstamos de comercio exterior, advierte Mariano Flores Vidal, asesor principal de presidencia del Banco Ciudad.
De hecho, de los u$s 15.800 millones de depósitos (u$s 13.300 millones del sector privado y u$s 2.500 millones del público), se prestan sólo u$s 9.300 millones (u$s 9.100 millones del sector privado y u$s 200 millones del sector público). Por lo tanto, quedan u$s 6.500 millones sin aplicar, que son considerados como reservas internacionales por el Banco Central. Los famosos argendólares, cuenta un analista financiero.
Por eso, son muy deseadas las obligaciones negociables en dólares vinculadas con las exportaciones. Petrobras lanza una y van todos detrás, y encima pagan no más del 6%. Una empresa de primera línea paga por un préstamo para comercio exterior sólo un 2% anual de tasa y, encima, la pelean a muerte, comenta el directivo.
Es que, si la entidad no puede aplicar los depósitos, no le queda otra que mandarlos a la cuenta del Banco Central. Por eso, el mercado está muy competitivo en la financiación a corto plazo, ya que el dilema es cómo colocar la gran liquidez existente.
A los bancos les conviene mucho más captar depósitos en pesos que en dólares, por eso pagan tasas mucho más altas, ya que con ese dinero pueden dar créditos personales, y cobrar costos financieros totales mayores al 60%, frente a un 10% que pagan por los plazos fijos en pesos, comentan en la City. En lo que va del año, los plazos fijos en dólares pasaron de u$s 11.700 millones a u$s 13.300 millones, un avance poco significativo si se tiene en cuenta la aceleración de la dolarización que se registró en los últimos meses de cara a la proximidad de las elecciones presidenciales. De abril a esta parte, el incremento mensual de las colocaciones en moneda dura osciló entre los u$s 200 y los u$s 300 millones.
En tanto, los plazos fijos en pesos cuya expansión ya venía desacelerándose dieron en junio una clara señal de estancamiento, al registrar una leve baja (-$ 250 millones), la primera en lo que va del año.
La contracara es el claro ascenso de la fuga de capitales (entendida como la formación de activos externos del sector privado).
Según estimaciones privadas, en el primer semestre del año la salida de fondos ya habría tocado u$s 10.000 millones. De esta manera, en la primera mitad de 2011, la dolarización ya alcanzaría poco menos del total de 2010, cuando se fueron u$s 11.000 millones. La tendencia promete profundizarse. Los analistas estiman que la fuga sobrepasaría los u$s 16.000 millones proyectados para todo el 2011.