El Gobierno dispuso ayer abrir el canje para los tenedores de certificados de crédito fiscal en default, por unos u$s 50 millones, quienes recibirán bonos discount en dólares, con una quita del 66,3% y vencimiento en el 2033 y a una tasa del 8,28%. La medida fue anunciada en el Boletín Oficial, a través de la resolución 439. Un vocero de Economía especificó que se trata de un canje para rescatar, en el caso de que el 100% de los tenedores ingresaran a la operación, algo más de u$s 50 millones, por lo que la operación es considerada como residual del canje efectuado, en dos tramos, en 2005 y 2010. En realidad, el monto total de los certificados fiscales en default que están en condiciones de ingresar al canje asciende a u$s 52,68 millones de dólares, precisó la fuente a la agencia DyN. La emisión de los bonos sustitutivos sería por algo menos de u$s 18 millones si todos aceptan. El canje incluye a 417 especies de certificados de crédito fiscal emitidos en 2001 por bonos discount en dólares, con vencimiento en el 2033 y regido por la legislación argentina. Los tenedores de estos certificados fiscales, que no habían sido incluidos en los dos tramos anteriores del canje, deberán, para poder participar de la operatoria, renunciar a cualquier presentación (judicial, si es que la hubieran hecho) contra la Argentina, prosiguió el funcionario. La fuente indicó que los tenedores de esos certificados tendrán plazo desde mañana y hasta el 2 de septiembre para participar de la operación. En ese período deberán depositar sus tenencias en una cuenta especial de la Secretaría de Finanzas en la Caja de Valores. La fuente aclaró que en esta operación no participarán bancos intermediarios, ni se pagará comisión alguna. Las autoridades de aplicación serán el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Los certificados fiscales -que se encuentran en default- fueron emitidos en 2001 para que los contribuyentes con deudas con el Fisco pudieran cancelarla utilizando esos títulos. La ventaja para los contribuyentes, en ese momento, consistía en adquirir un bono a valor de mercado y utilizarlo para cancelar deuda fiscal a valor nominal, con una diferencia importante. Esa medida, dispuesta en 2001, se interpretó como una jugada del gobierno del entonces presidente Fernando de la Rúa y de su ministro de Economía, Domingo Cavallo, para intentar mantener la convertibilidad a costa de la recaudación. Al declararse el default, quienes tomaron estos certificados -por lo general grandes contribuyentes- se quedaron con papeles impagos, que no tenían ningún fin, ya que tampoco se negociaban en el mercado secundario, como sí lo hacían los tenedores de bonos. |