La reducción de las necesidades de financiamiento de los mercados de América latina fortaleció a las economías de la región ante la suba de tasas. Sin embargo, a partir del 2005, el incremento de los intereses podría hacerse sentir en el crecimiento de estos países, según el economista.
MARA LAUDONIA Washington
La suba de tasas de ayer parece anticipar una seguidilla de alzas durante los próximos dos años. No obstante, para América latina, y para la Argentina en particular, el efecto queda minimizado, ya que hoy el financiamiento externo en la región representa un cuarto del promedio de los últimos 20 años. Esto es lo que piensa Gustavo Cañonero, Economista jefe de investigaciones para América Latina del Deutsche Bank, en Nueva York.
–¿Cómo interpreta la suba de tasas para la economía de EE.UU.?
–Es el principio de un proceso que comienza, que refleja la necesidad de corregir la política monetaria a una nueva realidad. Hace mucho tiempo (4 años) que no se modificaba la regla monetaria. El aumento se irá afianzando y las tasas seguirán subiendo en el mediano plazo. Es un reflejo de la inflación y de un nivel de actividad mayor al esperado.
–El mercado no se sorprendió....
–En realidad, la reacción del mercado fue positiva. Si uno miraba los futuros, veía que ya estaban corregidos 25 puntos. Había incluso alguna duda de si la corrección podía ser mayor. Hoy el mercado de futuros está mostrando tasas de 2% para fin de año, y para fines del 2005 se especula con 4%. Hoy el mercado encontró anticipación plena. Es algo que nunca antes se había dado.
–¿Cuál será el impacto en América latina?
–Por un lado, como hubo falta de sorpresa, se minimiza el efecto en el crecimiento económico en el corto plazo. Los bonos de Brasil aumentaron su rendimiento en 20-25 puntos básicos y, en general, el mismo comportamiento se dio en el resto de los emergentes. Ahora bien, hay que ver si en el futuro el aumento de tasas podrá restringir el crecimiento. Hoy es difícil de saber porque la región redujo significativamente su endeudamiento externo.
–¿En qué medida?
–En el 2004 la necesidad neta de financiamiento en América latina se redujo a un cuarto del promedio de los últimos 20 años. Esto implica que el canal de transmisión del movimiento de la tasa es más débil, con lo cual las economías en realidad se ven más fuertes. No creo que el impacto sea importante este año, tal vez influya en el crecimiento del 2005. Tal es así que acabamos de revisar los pronósticos de crecimiento de Brasil y México a principios de mes (las estimaciones para ambos países es de 3,8% para este año), y no se alteraron dichas proyecciones después de hoy.
–En el caso argentino: ¿qué efecto tiene sobre un país que sigue en default?
–Es menos importante por eso. Uno podría pensar que puede impactar en las negociaciones de la deuda, pero como el movimiento no causa sorpresa, debería estar considerada en la discusión actual. Obviamente, a la Argentina le conviene un contexto de tasas bajas, por eso es prudente que acelere el acuerdo con sus acreedores.
–¿Cómo evalúa la política de Greenspan de preparar con tanta anticipación al mercado?
–Esa es una de las cualidades de la Fed de los últimos años, que ha sabido evitar sorpresas y preparar el terreno para un proceso que va a comenzar. Todavía hace tres meses era impensado que esto iba a suceder, y Greenspan fue modificando muy paulatinamente su visión, para ayudar a tomar conciencia.
–¿Ese gradualismo en el discurso es lo mejor que le podía pasar a América latina?
–Sí. Claramente favoreció a la región el hecho de que haya sido gradual y, en segundo lugar, después de que se afianzaron los procesos de recuperación, lo que no provoca un impacto importante. |