Por Alejandro Armendariz (Corresponsal en Brasil) - RIO DE JANEIRO.- Preocupado por la pérdida de competitividad de sus exportaciones industriales ante la sobrevaluación del real, y frente a la masiva entrada de productos chinos en el mercado, el gobierno de Brasil lanzó ayer un plan de incentivos fiscales por unos US$ 16.000 millones para apuntalar y proteger su alicaída industria. "Es necesario proteger nuestra economía, nuestras fuerzas productivas, nuestros empleos. La industria nacional tiene en mí una aliada", afirmó la presidenta Dilma Rousseff, al presentar la iniciativa bautizada "Brasil más grande". La principal medida es la exención -hasta 2012- del impuesto destinado al seguro social para las empresas más sensibles a la revaluación del real: textiles, calzado, muebles y software. Además, se devolverá el 0,5% de los tributos pagados por exportaciones de bienes manufacturados, aunque se prevé llevar ese porcentaje hasta el 4% de ser necesario, y se extenderá por 12 meses una exención tributaria sobre bienes de capital, materiales de construcción, camiones y vehículos comerciales ligeros. Con un fondo de US$ 48.000 millones, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) dará líneas de crédito a bajo costo para compras de maquinaria, exportaciones, camiones y equipos agrícolas, así como para financiar capital de trabajo de pequeñas y medianas empresas. Asimismo se estableció que las compras gubernamentales darán preferencia a los productos fabricados en Brasil, permitiendo pagar hasta un 25% más frente a los bienes importados. En el sector automotor, en tanto, se prevé un nuevo régimen sectorial, con un paquete de recortes impositivos aún no definidos para las empresas que inviertan. El ministro de Economía, Guido Mantega, aclaró que serán respetados los acuerdos con el Mercosur y con México. "Brasil superó la crisis con un mercado interno fuerte, pero nuestro mercado está siendo apropiado por productos importados", apuntó Mantega al referirse a la avalancha de importaciones, sobre todo de China, que están llegando a la región. El gobierno brasileño acusa a China de competencia desleal con muchos productos que hace ingresar en Brasil a través de terceros países, como la Argentina, y también critica a Estados Unidos por fomentar la depreciación del dólar para hacer sus exportaciones más baratas, mientras que el real continúa aumentando su valor gracias a una economía creciente. Mantega definió la situación como una "guerra cambiaria". |