Las renovadas señales de debilidad que emite a diario la economía de Estados Unidos colaboraron ayer para que los mercados profundizaran su tendencia negativa, pese a que el Congreso de ese país se esmeró por enterrar el fantasma de un posible default. Cada vez, una porción mayor de los fondos opta por pasarse a activos de calidad, aunque la competencia en ese rubro se amplió bastante. A la habitual demanda de T-Bonds y oro se suma ahora una marcada apetencia por el franco suizo y los bonos de la deuda alemana. Repasemos lo sucedido ayer: por coberturas, la tasa del T-Bond a 10 años retrocedió de 2,74 a 2,624% (ahora que el default pasó al olvido) y la de su similar alemán a 10 años cayó a 2,395% (tasa inferior a la inflación, por primera vez desde la reunificación), mientras el franco suizo trepó a máximos récord contra el dólar y el euro (contra el US$ gana más del 15% en lo que va del año) y el precio de la onza de oro subió a US$ 1656,7 ( 2,4%) para marcar un nuevo máximo nominal histórico. Todo ocurrió tras saberse que el gasto de los consumidores estadounidenses cayó en junio (por primera vez en dos años), lo que accionó la séptima corrección bajista en Wall Street, plaza que así da forma a su racha de pérdidas más larga desde octubre de 2008. Además, crece la presión sobre España e Italia. Con este panorama, la plaza local no encontró resquicios para eludir una baja. Javier Blanco
2,39% La tasa de rendimiento del bono del Tesoro alemán a 10 años. No era más baja que la inflación alemana desde la reunificación... |