El rebote de última hora que había mostrado anteayer Wall Street resultó un espejismo. El proceso de ajuste en los mercados mundiales, que busca alinear los precios a las menores expectativas sobre ganancias futuras ahora que el fantasma de una nueva recesión vuelve a tomar forma, se precipitó ayer en medio de una estampida vendedora que hizo recordar a los operadores los más aciagos días del fin de 2008. La peor noticia fue que los activos locales fueron los más castigados, seguramente porque estaban entre los que mejor venían surfeando la ola global bajista hasta ahora. El vendaval hasta golpeó al oro (-0,6%), la apuesta más buscada en estos meses de creciente aversión al riesgo. Sin embargo, el dato no debe sorprender: fue un mal día para todas las commodities (-5,8% el crudo, hasta -4% el trigo, etc), ante la expectativa de que su demanda se vea afectada por el menor nivel de actividad mundial y el súbito repunte del dólar, divisa que rige sus valores. Localmente, la corrida desplomó los precios y dinamizó los negocios. Entre las acciones, las más golpeadas fueron las más líquidas, como Tenaris, Petrobras y Banco Macro, entre otras. La compañía de Techint resultó particularmente castigada por un reporte de ganancias (US$ 304,7 millones en el segundo trimestre) con resultados apenas 3% mayores a los de un año antes, cuando se esperaba que mejoraran 23%. -9,93% Se desplomaron las acciones de Tenaris ayer, tras reportar que su margen de ganancias ya se ve afectado por la suba de costos. Javier Blanco
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