La semana empezó con una fuerte caída en las bolsas del mundo, que profundiza las bajas de las semanas anteriores. Los problemas comenzaron con las discusiones en los Estados Unidos sobre el límite de endeudamiento en las cuales Barack Obama tuvo que ceder al fanatismo del Tea Party, el ala más conservadora del partido republicano, que quiere reducir el déficit fiscal sin subir impuestos. Al mismo tiempo, en la otra orilla del Atlántico, España e Italia sufrían problemas para colocar sus bonos y los spreads crediticios llegaron a 400 puntos, casi diez veces más que en el 2007 y con riesgo de llegar a los niveles de Irlanda y Portugal, que ya están en niveles astronómicos. ¿Qué se puede esperar? Los Estados Unidos enfrenta una economía que en el mejor de los casos muestra un crecimiento anémico y en el peor puede sufrir una segunda recesión. El gran problema es que tiene poca capacidad de hacer políticas contra-cíclicas ya que ha utilizado todo su poder de fuego en lo que se refiere a la política monetaria y tiene muy poco margen para mantener la política fiscal expansiva, dado que su deuda ya está llegando al 100% del PBI y los Republicanos se oponen a mantener estos niveles de déficit. Mientras, las calificadoras de riesgo están mirando los números con lupa. A pesar de los riesgos de que haya una segunda recesión, no parece que se esté ante el riesgo de una nueva crisis financiera en los Estados Unidos. En Europa la situación es algo más compleja, debido a que hay un grupo de países (liderados por Alemania) que hoy no tienen problemas de deuda, ni de competitividad y que mantienen un superávit en su cuenta corriente y crecen. Por el otro lado están los llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) que no crecen y sufren en diferentes magnitudes problemas fiscales, de deuda y de competitividad. El gran problema es que estos dos grupos de países tienen una sola moneda, el Euro, y que mientras los primeros están muy cómodos con el tipo de cambio actual, los segundos ven al Euro fuerte como un impedimento para crecer, ganar competitividad y resolver su problema de deuda. Esta situación de una moneda y dos realidades introduce riesgos importantes en Europa, que seguramente llevarán a un default en Grecia y que si no se manejan bien pueden generar problemas financieros en el resto de los PIIGS e incluso en países como Bélgica, que tiene una deuda del 100% del PBI y que hoy no está en el radar de los inversores. En resumen, los Estados Unidos tiene un gran desafío para evitar la recesión, pero no se vislumbra una crisis financiera como la del 2008. En Europa la situación de la deuda es más compleja, las autoridades vienen corriendo los acontecimientos de atrás y habrá que ver si tienen el poder de fuego necesario para evitar que la crisis se propague a España e Italia. En el ínterin y hasta que el panorama aclare, hay que ser muy prudente en el manejo de las inversiones financieras. |