Por Javier Blanco - Los mercados asistieron ayer a la mayor ola mundial de ventas de activos en casi tres años. Fue la reacción a la decisión de S&P de expulsar a EE.UU. del club de los países más confiables. De nada sirvieron las declaraciones para tratar de evitar el pánico ni la intervención del Banco Central Europeo al comprar deuda de países con problemas, en un intento de alejar fantasmas. El derrumbe del 6,9% que registró el Nasdaq de empresas tecnológicas, uno de los pocos que venían dando buenas noticias a los inversores, basta para describir todo. El derrape del 20% en los papeles del Bank of America, los más castigados entre los que componen el Dow Jones, también. Localmente, hasta los cupones del PBI fueron objeto de masivas ventas, con volumen récord de operaciones. El ajuste dejó abajo en más del 3% a los índices del Mercado Abierto Electrónico, que sufrieron su mayor caída del año. No le fue mejor a la Bolsa, que registró su peor baja desde la reestatización de las AFJP. Pero este mercado hace rato que no las tiene todas consigo. Los balances no la ayudan. Por caso, ayer Edenor (-12%) no sólo puede culpar de su desempeño al vendaval global. Seguramente también incidió la pérdida de $ 66,2 millones que declaró para el período, cuando venía de ganar $ 6,3 millones en igual trimestre de un año antes. - 12%
Fue la caída de Edenor ayer, al sumarse al ciclo de cifras preocupantes que habían abierto Tenaris, Siderar, Telecom e YPF.
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