Por Diego Cabot - Cada usuario que sube a un colectivo que circula por el área metropolitana debe conocer una cosa: paga alrededor de un tercio de lo que debería salir el boleto. ¿El resto? Pues lo aporta el Estado a través de subsidios en efectivo, que cobran los transportistas en dinero fresco, y litros de gasoil que se les entrega a precio de amigo. ¿Cómo son los números de cada uno de los casi 10.000 colectivos que circulan por la Capital Federal y el Gran Buenos Aires? Si todos ellos estuvieran en uso, cosa que es improbable, recibirían un cheque mensual de 23.367 pesos por unidad, lo que da un promedio diario de 778 pesos. Ese importe lo tiene seguro cada dueño del colectivo todos los días, incluso antes de que salga del garaje en el que pasan la noche. A eso, claro está, habrá que sumarle la recaudación diaria que recolecte la unidad. Según datos de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) y proyecciones propias, cada colectivo vende por día, en promedio, alrededor de 470 boletos y recorre cerca de 207 kilómetros. El subsidio sobre los boletos, de todas las secciones, es de unos 2 pesos con cincuenta centavos. A estos números hay que adicionarles el gasoil que mensualmente el Estado le aporta al sistema. A diferencia de lo que ocurre con los subsidios en dinero, que sólo se entregan a los servicios urbanos, el gasoil a precio diferencial se da a todos los colectivos que se mueven por el país, desde los que recorren ciudades, pequeños pueblos o a aquellos lujosos ómnibus que unen el país. Para ellos el litro de gasoil tiene un precio de 1 peso. Para cualquier usuario de diésel, ese mismo combustible tiene un valor cercano a los cuatro pesos, dependiendo de dónde se lo compre. Gasoil para todosVolviendo a los colectivos urbanos porteños, cada uno recibe en promedio por mes 3410 litros. Dicho de otro modo, antes de que la llave dé arranque a cada uno de los coches numerados entre el 1 y el 200, esa unidad tendrá 113 litros diarios para consumir a un precio de amigo. Formalmente, el subsidio al gasoil del transporte público funciona por un sistema de imposición de cupos. Cada una de las empresas, sea de servicios urbanos, interurbanos o de larga distancia, presenta una declaración jurada en la que informa varios datos, entre ellos, los kilómetros recorridos. Luego, mediante una fórmula de no fácil resolución, se establece un coeficiente y, a su vez, una cantidad de litros de gasoil para ser comprados a un cuarto de su valor de mercado. Con ese cupo, que es un certificado, las petroleras que entregan gasoil, que son YPF, Shell, Petrobras, Esso y Enarsa, otorgan al empresario el cupo que le concedió el Gobierno. Hasta esta semana, las petroleras tampoco cobraban ese importe en efectivo por parte del Estado, sino que compensan algunas de las retenciones que están vigentes por las exportaciones de ciertos productos que venden al exterior. Ahora el régimen cambió y la compensación será en efectivo. Sucede que el aumento de la demanda y la crisis energética impulsaron los niveles de consumo interno. Así las cosas, las petroleras dejaron de exportar o, por lo menos, bajaron sus niveles de ventas al exterior. Entonces, la cuenta ya no daba. La compensación era cada vez más compleja y las petroleras empezaron a reclamar cobrar en efectivo. La semana pasada, la Secretaría de Transporte, que conduce Juan Pablo Schiavi, firmó una resolución en la que autorizaba el pago en efectivo. Además, las petroleras también reclaman bajar el cupo de combustible. Así son las cuentas de cada uno de los colectivos. Allí, en los millones de pesos y en los miles de litros de combustible, está gran parte de la explicación de por qué los empresarios del transporte ya no se quejan de la falta de actualización de una tarifa que no llega ni siquiera a cubrir un tercio de los costos. Claro está, es mucho más fácil esperar el cheque estatal que salir a competir con sus pares en la calle, con servicio, frecuencias y comodidad. Mientras tanto, si se viaja en colectivo, habrá que seguir padeciendo el frío en invierno y el calor en verano. Así está el servicio que más pasajeros transporta en el área metropolitana. Quizá sea una de las asignaciones del gasto más ineficientes de las que haga el Estado. Los millones están y el servicio no mejora.. |