Sobre la espalda de Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, descansan las expectativas de las bolsas de todo el mundo. El contenido del discurso que dará hoy en Jackson Hole, Wyoming, determinará la suerte que correrán los mercados durante el futuro inmediato. Cualquier tibieza en sus palabras, o una clara negativa a lanzar un tercer programa de estímulo monetario, darán por tierra con las esperanzas de los inversores que vienen sosteniendo un moderado optimismo durante la última semana. Durante esta misma reunión, el año pasado, Bernanke anunció el segundo quantitative easing (QE2) un ambicioso programa de estímulo monetario, y ante los síntomas cada vez más alarmantes de estancamiento en los EE.UU., los traders más ansiosos no se conformarán con nada menos que un QE3. Pero ayer surgieron varios indicios de que sus esperanzas podrían ser infundadas. Wall Street y las principales plazas del mundo cerraron en baja luego de tres jornadas positivas consecutivas, luego de que se conocieran que los pedidos de subsidios de desempleo en los EE.UU. fueron más de los esperados durante la semana pasada. Medidas contra la venta en corto de deuda soberana europea también golpearon a los mercados (ver en pág.dos). Pero más allá de los datos del día, el temor a que el encuentro de Jackson Hole termine desilusionando también pesó. Una nueva ronda de estímulo monetario se traduciría en un dólar más débil, lo que ayudaría a impulsar la economía de EE.UU. Después de haber crecido a un ritmo anual del 3,9% a comienzos del 2010, el PBI apenas se expandió 1,3% en el segundo trimestre de este año. La debilidad del dólar, que ya acumula un retroceso de 6,3% y es la moneda de peor performance entre las 10 más negociadas, contribuyó a motorizar las exportaciones, que hasta junio crecieron 16% en relación al año pasado. Pero no sólo en EE.UU. la recuperación flaquea por estos días. Según Citigroup, el crecimiento global será este año de 3,8% en lugar de 4,2%, mientras que UBS rebajó su previsión de 3,9% a 3,3%. En todo caso, el mercado pareció prepararse ayer para una desilusión. El Dow Jones y el S&P500 cayeron 1,5% y 1,6%, respectivamente. En línea con las plazas del exterior, el Merval de Buenos Aires retrocedió 1,5% y los bonos terminaron mixtos. Hay una sensación difícil de erradicar de que algo nuevo va a ser anunciado en Jackson Hole, le dijo a Bloomberg un operador. A mitad de camino entre optimistas y escépticos, la expectativa del mercado es que la presión de los mercados obligará a Bernanke a dar una señal clara, aunque no sea finalmente el lanzamiento del QE3. Es probable que el titular de la Fed prefiera seguir dosificando las balas y es por eso que podría inclinarse por extender la duration de la cartera como escala previa a lanzar una nueva ronda de agresivas compras de títulos, analizó ayer el Estudio Ber de Argentina en un informe para sus clientes. Esa decisión podría desilusionar y renovar las presiones bajistas en Wall Street, ya que se volvería a la senda de continuar descontando una recesión en las valuaciones ante las señales de debilidad que sigue sumando la macro y la parálisis que reflejan los principales líderes políticos mundiales para impulsar medidas que contribuyan a reactivar la demanda agregada, añadió. En definitiva, hoy se sabrá si las palabras de Ben Bernanke dispararán una suba en los bolsas del mundo o pasarán sin pena y sin gloria. De lo que no caben dudas es que, para saber en qué andan los mercados hoy, habrá que escucharlo. |