Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El diagnóstico sacudió al sistema financiero entero. Más por el timming con el que fue lanzado que por la esencia y la dureza de sus advertencias. La calificadora de riesgo Moodys sorprendió ayer al enviar a la prensa y a sus clientes un comunicado que alertó sobre la vulnerabilidad de los bancos argentinos y que informó la decisión de bajar a negativa la perspectiva de deuda de las entidades. El análisis generó en cuestión de horas la respuesta de las principales cámaras del sector y de la propia presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
En rigor, el informe de la agencia no cuestionó la actual solvencia de las entidades sino la enorme exposición que mantienen a un modelo económico que considera insostenible en el largo plazo y que podría convertirse en una de sus grandes debilidades en el futuro.
El cambio de perspectiva refleja la vulnerabilidad de los bancos cada vez mayor a los factores macroeconómicos y las medidas intervencionistas por parte del gobierno argentino en los próximos 12-18 meses, disparó el informe distribuido por mail. Y fundamentó su decisión con tres argumentos. El primero: la fragilidad de las ganancias de los bancos, que dependen cada vez más de la continuidad de políticas de gobierno insostenibles, que producen una alta inflación y tasas de interés negativas. El segundo: la vulnerabilidad inherente asociada al bajo nivel de confianza de los depositantes. Y el tercero: la creciente vulnerabilidad a los riesgos políticos y de eventos que podrían afectar los activos, la rentabilidad y la capitalización de los bancos.
Moodys resaltó su preocupación por la dependencia que todavía tienen las ganancias de los bancos de la política insostenible del Gobierno y su capacidad para continuar financiando el actual boom de gasto de los consumidores. Este informe se publica anualmente. No es la primera vez que le asignamos un negative outlook al sistema bancario. Ya lo hicimos en 2008 y se decidió ahora. Pero no puntualmente porque haya un riesgo mayor que hace dos meses. Acá no hay nada que no sepamos: la parte macro es la que impacta sobre el sistema bancario, justificó a El Cronista la vicepresidenta de Moodys en Argentina, Andrea Manavella.
Y aclaró, incluso, que para la agencia el sistema bancario está en su mejor momento, pero que las variables que le han permitido estos buenos resultados están sujetas a probables cambios: Es difícil de sostener una inflación en estos niveles. Las tasas de interés negativas han venido ayudando a la rentabilidad de los bancos, pero tienen que ajustar. Esto no es un equilibrio de largo plazo, agregó.
La decisión de Moodys se conoció el día en que Mercedes Marcó del Pont tenía previsto dar una charla sobre heterodoxia en la Universidad de la Plata. En esa casa de estudios existe hoy una fuerte presión del cuerpo docente y de los alumnos a reorientar hacia esa vertiente ideológica los contenidos de una carrera de Economía que juzgan demasiado ortodoxa. La noticia le engordó la exposición: No dejo de sorprenderme de la irresponsabilidad y falta de profesionalismo de estas calificadoras. El sistema financiero está en los mejores niveles históricos en sus indicadores de liquidez, solvencia y morosidad. Lo importante es entender, aunque no esté dentro de la concepción ideológica de estas calificadoras, que la fortaleza del sistema financiero tiene que ver directamente con la fortaleza de la economía nacional, completó.
Al unísono respondieron, en dos comunicados de prensa, los presidentes de las cámaras de bancos. La asociación de bancos de capital nacional (Adeba) consideró pocos serios los fundamentos y acusó a Moodys de lanzar una temeraria adivinanza al formular un juicio sobre la suposición de que el Gobierno va a incrementar la intervención en la economía en los próximos meses cuando no hay elementos objetivos que permitan fundarlo.
No estoy de acuerdo con los argumentos esgrimidos por la agencia por cuanto no se ajustan a la realidad y a los números que muestra la situación de solvencia, liquidez y fortaleza que tienen los bancos en el país, esbozó Claudio Cesario, de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA). Y prometió estudiar a fondo el informe oficial para conocer las argumentaciones de la decisión y rebatirlo técnicamente.