Por Laura García - Fue una movida bastante controvertida pero admiro al Banco Central. Necesitan hacer algo para reducir el atractivo del real. Esto suma otra razón para ser menos bullish con la moneda. Escueta pero al grano, la respuesta de Jim O'Neill llegó el día después del sorpresivo recorte de tasas en Brasil y en un momento en que pocos analistas parecen profesar esa misma admiración que confiesa el presidente de Goldman Asset Management y creador del concepto BRIC, que reordenó el mundo para los mercados.
Es que para muchos, el banco central de Brasil hoy está jugando con fuego. Y el deterioro del marco global aún no justificaba una movida que podría terminar alimentando las expectativas inflacionarias y socavando en última instancia la credibilidad del organismo.
Pero Brasil dejó claro que no piensa exponerse a que un eventual shock externo el famoso double dip que tanto inquieta a los mercados intensifique una dinámica de desaceleración que ya empieza a asomar en la economía local. Sin ir más lejos, el viernes se conoció que el PIB de la mayor economía de América latina creció 0,8% en el segundo trimestre frente al primero, tras una expansión del 1,2% en los tres primeros meses del año. En la comparación interanual, el avance fue de 3,1% contra el 4,2% registrado el mismo trimestre del 2010.
En todo caso, Alexandre Tombini, la cabeza del banco central, no está solo por estos días. De hecho, Brasil es el segundo país del G-20 que da un volantazo monetario. A comienzos de agosto Turquía ya había recortado la tasa de referencia y México advirtió que evalúa avanzar en ese sentido. Para los economistas, Rusia podría sumarse tan pronto como a fin de mes al mismo club.
Pero el mercado no lo esperaba de Brasil, donde se descontaba una pausa que simplemente pondría en suspenso el ciclo de alzas que marcó al 2011. Y donde la larga tradición de hacerle un guiño al mercado para marcarle el paso a las expectativas se pasó esta vez por alto.
El viraje de política de la semana pasada fue el más rápido desde 1999, cuando el por entonces presidente del banco central Arminio Fraga recortó la Selic a 42% después de haberla subido apenas tres semanas antes.
Pero Tombini pareciera querer despegarse del estilo de su predecesor, Henrique Meirelles, quien esperó cuatro meses luego del colapso de Lehman Brothers en 2008 para bajar el costo del dinero.
Para la Argentina, polémicas a un lado, todo se trata ahora de vivir el minuto a minuto de esta pulseada con el mercado. Si los inversores compran el escenario de Tombini y asimilan un nuevo destino de relajamiento monetario, el real podría convertirse en la fierecilla domada de los mercados. La moneda perdió 3% en los últimos dos días de la semana pasada y prácticamente ya borró el avance que arrastraba este año. Un real domesticado obliga a abrirle la jaula al dólar en la Argentina.