Por Hernán de Goñi - Analistas, inversores y empresarios están tratando de imaginarse hoy las reglas económicas con las que funcionará la Argentina en 2012. Después de asumir que con alto crecimiento y bajo desempleo, la reelección de Cristina Kirchner es un dato descontado, lo que se preguntan los hombres de negocios es cómo debe traducirse la frase profundización del modelo, y que representará eso para la actividad económica. Un dato que se toma como hecho es que el kirchnerismo no hará lo que quiera, sino lo que le permita el contexto regional e internacional. La desaceleración de Brasil y la depreciación del real, le pondrán un límite a la expansión del PBI que difícilmente podrá ser compensado con un incremento en el precio de las materias primas. La salida de capitales revela que la corrección cambiaria es percibida por los inversores como la principal opción para sostener el modelo. El BCRA no quiere profundizar ese camino a menos que no tenga otro remedio (como hizo al avalar subas de tasas). El punto es que aunque haya una devaluación moderada, la cantidad de reservas igual puede resultar insuficiente para pagar intereses y financiar al Estado. Emisión monetaria, colocación de deuda y menor gasto es el mix que aparece en el horizonte. La incertidumbre se justifica: el orden de estos factores sí puede modificar el producto. |