El presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Ben Bernake, no disipó las dudas que tenían los inversores. En un discurso preparado para pronunciar en el Club Económico de Minnesota, el chairman de la Fed señaló que la Reserva Federal hará todo lo que pueda para ayudar a que se restauren altas tasas de crecimiento y empleo en un contexto de estabilidad de precios pero no dio indicios sobre sus planes para la reunión de este mes. Bernanke también dijo que es probable que el crecimiento mejore en el segundo semestre si bien hay factores persistentes que frenan la recuperación. O sea, nada demasiado concreto. ¿Habrá un QE3? ¿Saldrá a recomprar más bonos o expandir la base monetaria? Las preguntas no tuvieron respuestas. Por eso, Wall Street se quedó con las manos vacías y terminó cayendo 1,1%. Es un poco decepcionante, resumió Bruce McCain, quien ayuda a supervisar u$s 22.000 millones como estratega jefe de inversiones de la unidad de banca privada de KeyCorp. Fue como que no le importaba poner nada nuevo por ahí. Los inversores se aferran a una indicación clara de hacia dónde vamos a estar y no fue suficiente para clarificar el escenario, añadió. Para peor, los datos económicos que aparecieron no fueron precisamente buenos. Las solicitudes de seguros de desempleo no conformaron ya que se elevaron 2.000 hasta 414.000, superando no sólo las estimaciones (405.000) sino que también volvieron a ubicarse otra semana más por encima de guarismo altos. La incertidumbre en el mercado hizo que se reactivaran rápidamente los activos considerados como refugio: el oro subió 3% a u$s 1.870. Mientras tanto, el petróleo cedió 0,5% hasta los u$s 89 sintiendo también los efectos de la mayor cautela. El titular de la Fed sigue sin otorgar pistas ya que parecería querer reservarse todo el misterio hasta la próxima reunión del del 20 y 21 de septiembre, donde alguna bala más seguramente sumará dentro de una estrategia que seguiría siendo dosificada, consideró Gustavo Ber, titular de Estudio Ber. El economista agregó que es por ello que crecen las chances de que se incline por el Operation Twist, esto es el reemplazo de títulos de corto plazo por más largos, en busca no sólo de reducir aún más la tasa de 10 años sino también de aplanar la curva, reservándose en última instancia el QE3. En la plaza local, principalmente las acciones, se sumaron a la incertidumbre que provino desde Wall Street. El índice Merval finalizó en los 2.832,43 puntos, con un retroceso de 1,53%. Entre los papeles que más bajaron se ubicaron Comercial del Plata (-8,40%), Galicia (-4,60%) y Tenaris (-2,7%), mientras que solamente tres acciones cerraron en alza: Molinos (0,68%), Aluar (0,24%) y Siderar (0,19%). El volumen de negocios alcanzó los $ 53,14 millones, de los cuales $ 4,28 millones correspondieron a Cedears (papeles extranjeros que cotiza en Buenos Aires). No existen compras de inversores dispuestos a sentarse en el papel y esperar la evolución del mercado, todos están con un ojo puesto en las pantallas que aportan datos del exterior y especulan con un rebote para realizar inmediatas diferencias, explicó un operador. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), los bonos tuvieron resultados mixtos con leve tendencia al alza. Los emitidos en dólares como el Boden 12 y 15 ganaron 0,70%; mientras que los cupones atado al PBI treparon hasta 1,80%. Por el contrario, el Discount en pesos (que venía de una importante recuperación los días previos) se tomó un respiro y cedió 1,12%. |