Por Javier Blanco | LA NACION Aunque a un elevado precio, el plan oficial para sedar el dólar, en un intento por desalentar la demanda privada al restarle el incentivo de un precio siempre en leve ascenso, empieza a rendir sus frutos. Ayer, por segundo día consecutivo en más de un mes, el precio mayorista del billete retrocedió y lo hizo a un ritmo mayor del que lo había hecho un día antes: cedió cinco milésimas de peso, cuando venía de resignar apenas una. Así, en tres días, la cotización del billete para negocios mayoristas bajó de $ 4,2080 a 4,2020, y marcó distancia del nivel de $ 4,23 que había alcanzado hace una semana -al trepar tres centavos en un día- cuando el Banco Central (BCRA) se mantuvo extrañamente inactivo en una plaza que se había acostumbrado a tenerlo como protagonista. Aquella llamativa actitud de la autoridad monetaria llegó 24 horas después de que Brasil (principal socio comercial y primer mercado para las exportaciones industriales argentinas) rebajara su tasa de interés de referencia como parte de un plan para devaluar su moneda. Y explica por qué aquí los grandes operadores creyeron que el Gobierno había decidido avalar un mayor corrimiento al alza del tipo de cambio y se lanzaron a comprar. La suma de las operaciones mayoristas con las minoristas (que ya estaban en su mayor nivel en 3 años) obligó al Gobierno a vender algo más de US$ 780 millones en apenas cinco jornadas para recuperar el control de los precios. Y aunque la ofensiva oficial -al sostenerse- tiene un costo cada vez menor, los operadores coinciden en que la situación generada por la escasa sensibilidad del BCRA lo obliga a mantenerse en alerta para evitar que el esfuerzo se esterilice. Lo ocurrido ayer en la plaza cambiaria lo comprueba. Aunque la campaña oficial de disuasión logró su mejor rédito (bajó los precios mayoristas, el minorista sigue clavado en $ 4,24, pese a que realizó una inversión similar a la del día anterior), el BCRA debió mantenerse vigilante, a tal punto que, en algún momento del día, ofertó volcar hasta US$ 620 millones (cifra un 42% superior al total de 436 millones negociados en el mercado durante el día). Finalmente, bastó con que el BCRA vendiera unos US$ 50 millones, y entre el Nación y la Anses otros US$ 40 millones, para que los precios no sólo se mantuvieran absolutamente calmos, sino para que comenzaran a bajar. De hecho, mientras las ventas oficiales se concretaron a $ 4,2060 y $ 4,2050, la última operación del día quedó registrada -como se había dicho- a $ 4,2020 sólo porque a última hora del día aparecieron liquidaciones de los exportadores en momentos en que los demandantes de dólares eran menos. "Terminó a $ 4,2020 porque eran las tres de la tarde. De haberse continuado operando, bajaba algo más", consideró el analista Carlos Risso, para quien no resultaría nada descabellado que, si esa tendencia se mantiene hoy, el Central aparezca esta vez del lado comprador, aunque con sumo cuidado y sólo para recomponer algo su tenencia de reservas. La mayor calma (que aún está lejos de notarse en el mercado paralelo, donde el dólar se vende a $ 4,45) tal vez impulsó a la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, a proclamar nuevamente ayer que "la Argentina tiene reservas de sobra para controlar la volatilidad del dólar", en una entrevista concedida a CN23, la señal de noticias propiedad del empresario kirchnerista Sergio Szpolski.. |