Por ESTEBAN RAFELE - En momentos en que el Gobierno afina el programa financiero de 2012 para presentarlo hoy al Congreso y, según el consenso de economistas, las cajas para financiar los vencimientos de deuda se agotan, la tasa de interés que exige el mercado para tomar deuda argentina volvió bordear los dos dígitos ayer, después de un año, y el riesgo país trepó a más de 850 puntos básicos.
En ese contexto, la fuga de divisas se profundiza y obliga al Banco Central (BCRA) a sacrificar reservas, lo que aleja la posibilidad de emplearlas para afrontar los compromisos financieros del año entrante.
Ayer, la tasa interna de retorno (TIR) del Global 2017, el bono de referencia de la Argentina, alcanzó el 9,86%. No era tan alta desde hace exactamente un año. Por entonces, el Gobierno había dicho que rechazó captar deuda al 8,5%. La sensación de default a la Argentina en Grecia, la probable recesión en los países desarrollados y la desaceleración de la economía brasileña ya se hizo notar en el riesgo país argentino, que ayer cerró en 858 puntos básicos, casi el doble que a principios de 2011.
El encarecimiento del financiamiento externo llega en momentos en que el Ministerio de Economía debe definir cómo cubrirá los vencimientos del año entrante. Según distintas estimaciones, el Gobierno deberá enfrentar compromisos por u$s 16.800 millones. Descontando los bonos intra sector público y eventuales cajas a las que recurrir, quedará un gap de al menos u$s 5.000 millones, estimó la consultora Bein. Otras firmas prevén necesidades netas por hasta u$s 9.000 millones.
La caída de las reservas del Banco Central no ayuda a aclarar ese panorama. Un informe de la consultora Melconian & Santangelo contabilizó 50 meses que en la Argentina se están comprando dólares. Pero lo que era un goteo se transformó en algo más serio. La consultora indicó que el BCRA compra, en promedio u$s 2.000 millones al mes. Por eso, cuando la demanda de dólares no supera los u$s 1.000 millones pasa desapercibida.
Ahora, cuando las compras de dólares de la gente llegan hasta u$s 2.000 millones (como en los meses pasados), la macroeconomía lo empieza a sentir, dijo M&S, porque el BCRA deja de acumular dólares y se le hace más difícil continuar con la expansión monetaria y crediticia para cebar la demanda.
Y cuando las compras (...) trepan hasta u$s 3.000 millones por mes, el impacto macro es mayor y más complejo, continuó M&S. Entonces, el Central debe salir a vender dólares y no puede impulsar el consumo con facilidad. Esto ocurre desde agosto. Las reservas perforaron la barrera de los u$s 50.000. Ayer cerraron en u$s 49.596 millones.
Para la consultora Econométrica, se perdió el superávit de cuenta corriente del balance de pagos que caracterizó el periodo 2003/10. Por eso, de cara a 2012, las reservas no pueden cubrir la salida de capitales, el pago de la deuda y el déficit en cuenta corriente.
Según los borradores del Presupuesto 2012 que trascendieron, el Gobierno estima un superávit comercial de no más de u$s 7.500 millones, un 33,3% inferior al de este año. Sin embargo, los hombres del ministro de Economía, Amado Boudou, aseguran que no saldrán al mercado financiero por obligación.