Por IGNACIO OLIVERA DOLL - Nada para alarmarse, pero sí para estar alerta, coinciden los economistas. El real se depreció ayer un 2% y volvió a ubicarse muy cerca de las 1,80 unidades por dólar por primera vez en un año. Con este movimiento, Brasil acumuló en los últimos dos meses una depreciación cambiaria que fue ocho veces mayor a la que percibió en igual tiempo el peso argentino: su moneda se desvalorizó un 13,5% desde 1,54 a 1,77 por dólar, en momentos en que la argentina sólo lo hizo un 1,6% (de $ 4,13 a $ 4,20 a nivel mayorista).
La tendencia de este bimestre es preocupante, no sólo porque el real se devaluó a un ritmo más rápido que el peso, sino también porque la inflación local más que triplica a la brasileña. Esto pone presión al tipo de cambio real bilateral con nuestro principal socio comercial, explicó el analista de Econviews, Federico Bragagnolo. Y recordó que Brasil representa el 25% de nuestras exportaciones, el 50% de nuestras ventas industriales al exterior y 90% de los intercambios automotrices.
El tipo de cambio de Dilma Rousseff alcanzó ayer un mínimo en el año. Precisamente, en la misma jornada en que Mercedes Marcó del Pont se esforzaba por desalentar la compra de dólares y congelar al billete en los $ 4,24. A costa, otra vez, de perder reservas: u$s 188 millones, para que cerraran en los u$s 49.223 millones. El mayor problema que veo es la pérdida de reservas: hoy vemos una demanda de dólares que, en parte, fue gatillada por la decisión de no subir la tasa de interés y dejar correr el tipo de cambio, comentó Marina dal Poggetto, de Bein & Asociados, que meses atrás habían pronosticado un final de año con u$s 5.000 millones menos en el stock de reservas que en los inicios de 2011.
Un dato, casi simbólico, pero igualmente sugestivo: el esfuerzo por frenar al dólar le costó ayer al país perder su lugar en el podio de Latinoamérica en nivel de reservas por primera vez en mucho tiempo. La Argentina, una histórica escolta de Brasil y México, fue superada por Perú luego de que su banco central precisara oficialmente sus reservas en u$s 49.247 millones.
Para Dal poggetto, la pérdida de reservas es más grave en este sentido porque, actualmente, la Argentina se ve más afectada por el efecto ingreso en Brasil que por el efecto precio. Una desaceleración de la actividad golpeará más al país que la depreciación propia del real, más allá de que a algunos sectores les puede pegar más. Hoy todavía tenemos colchón: el tipo de cambio bileateral con Brasil está en las 2,60 unidades por dólar en relación con la paridad que teníamos en los 90.
Una voz autorizada dentro de la industria argentina se esmeró en enfatizar ayer a este diario que, más allá de este movimiento transitorio (de los últimos dos meses), hoy no hay saltos gigantescos. Pero reconoció que, en la medida en que el real continúe variando por encima del peso argentino, siempre va a preocupar. Y recordó que frente a esto los sectores más afectados son hoy los intensivos en trabajo, como los de textiles, confección, metalmecánico, autopartistas y madera.