Por Martín Kanenguiser - Con una defensa del uso de las reservas para pagar la deuda, un pedido para aumentar las regulaciones al ingreso de capitales financieros y la relativización de la importancia de los superávits, aterrizará hoy aquí casi toda la delegación argentina que participará de la reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI). El ministro Amado Boudou llegará mañana. El mensaje de los funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central busca contraatacar los cuestionamientos del FMI vertidos en el panorama económico mundial (WEO) difundido anteayer. Para fundamentar esta postura, se asentarán sobre la solidez del crecimiento del mundo emergente, reconocido por el organismo que conduce Christine Lagarde. En ese sentido, un informe que circula en la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont -y que seguramente se discutirá tanto en el FMI como en el G-20- señala los siguientes ejes: - Durante la última década, las economías en desarrollo crecieron mucho más rápido que las desarrolladas. En particular, América latina creció 45%, contra el 16% de las más ricas. Por esta razón, desde el estallido de la crisis de 2007, el mundo emergente contribuyó en más del 75% al crecimiento del PBI mundial.
- Las raíces de la crisis mundial actual deben buscarse en las últimas tres décadas de "globalización con desregulación financiera", en la que los países emergentes han sido "receptores pasivos" y sufrieron las peores consecuencias de este fenómeno. Esto se debió al abandono de "regulaciones y supervisiones adecuadas en el sector financiero", que facilitaron un excesivo crecimiento del crédito a base de
endeudamiento. La conducción del FMI de este período cometió errores en la estrategia que adoptó en los programas con los países que aceleraron estas crisis. Allí caen las "recetas de austeridad fiscal". - Un nuevo consenso indica que hay que fomentar más las exportaciones basadas en bienes industriales en vez de ganar dólares por el sistema financiero. En el BCRA se jactan de que buena parte del superávit externo se originó en la cuenta comercial. También hay un cuestionamiento a las ventajas de los superávits logrados en el pasado por el Gobierno. "Eso era clave a la salida de la crisis, no ahora", indicaron cerca de la funcionaria.
También hay un mayor entendimiento sobre la importancia de la acumulación de reservas para compensar la inestabilidad y la sobrevaluación del tipo de cambio. En el BCRA juran que el peso argentino sigue en una posición competitiva pese a la fuerte suba de la inflación interna y a la devaluación del real de Brasil de las últimas semanas. - En esa sintonía, el BCRA defiende también el uso de reservas para pagar la deuda desde 2010 y que seguirá en 2012. "Se desacralizó el nivel óptimo de las reservas en varios países." Esta conclusión se da pese a la caída de las reservas de libre disponibilidad. En el BCRA reniegan de esta definición vigente desde la convertibilidad, pero prometen, por ahora, no impulsar su cambio en términos legales.
TASAS BAJAS - Las políticas de bajas tasas de interés han sido claves en los últimos tiempos, pero terminaron actuando como un factor que presionó en forma excesiva a los flujos de capitales. Y las medidas de ajuste fiscal han tenido consecuencias negativas serias sobre el crecimiento y el desempleo.
- De este modo, los países en desarrollo reciben fuerzas contradictorias: fondos especulativos que buscan rendimientos altos, mientras se reduce la demanda internacional de productos por la acción de las medidas de ajuste que traban una reactivación del crecimiento.
- Esta circunstancia "reafirma la importancia de seguir políticas prudenciales de regulación del ingreso de capitales para eludir sus efectos perjudiciales sobre la macroeconomía y consolidar un camino de desarrollo que no esté basado sólo en el precio alto de las materias primas o en la especulación financiera.
- Sin abandonar la búsqueda de la competitividad, es esencial que los bancos centrales acompañen la promoción de la demanda doméstica, que debe basarse en políticas redistributivas más que en una expansión del crédito sin garantías.
En ese sentido, en el BCRA reafirman que la expansión de la masa monetaria no alimenta la inflación, sino que "acompaña la demanda", y atribuyeron la suba de precios al alza global de las materias primas. Por esa razón, agregaron, "la preocupación no está en la falta de financiamiento, sino en la sobreabundancia", ya que si ingresaran capitales el país enfrentaría mayores problemas en términos de competitividad cambiaria. Así, se relativizó el perjuicio de la salida de capitales, de US$ 65.000 millones desde 2007. Los lineamientos sobre regulaciones y las críticas al FMI son compartidos en términos generales con Amado Boudou, quien, sin embargo, defiende la posibilidad de que el país se endeude en los mercados.. |