Por IGNACIO OLIVERA DOLL - El desarme de inversiones sobre todos los activos no seguros castiga hoy más fuertemente a la Argentina que al resto de las economías de alto riesgo en el mundo. Y posterga así, para el Gobierno, la posibilidad de financiarse en el exterior en el mediano plazo y cubrir un bache en el pago de deuda de u$s 6.000 millones previsto para el año que viene.
Ayer, el indicador que mide el banco JPMorgan para la Argentina (el EMBI , que representa la brecha entre la tasa de interés del bono americano y los títulos de plazos similares del mercado local) se acercó aún más a la zona de los 1.000 puntos básicos, al llegar a un máximo de 971 unidades en el día. Por la incertidumbre internacional, la fuerte demanda de bonos del Tesoro hizo que el rendimiento de estos títulos disminuya, lo que amplió la brecha con los títulos locales y sí amplió la tasa que mide el riesgo país. Un índice en estos niveles tiene antecedentes poco auspiciosos para el país (2001 y 2009).
En el mercado de los Credit Default Swap (CDS), el seguro que pagan los inversores para un default, la Argentina se convirtió ayer en la cuarta economía más riesgosa del mundo. Es decir: aquella sobre la que los acreedores muestran mayores reparos a la hora de prestar, porque temen frente a un incumplimiento de sus compromisos. La Argentina es hoy sólo menos peligrosa que Grecia, Venezuela y Portugal. Tiene un CDS a 5 años de 1063,5 puntos básicos, que aumentó desde el 28 de julio mucho más que el de la temida economía bolivariana: unas 470 unidades.
Nuestra calificación, si bien es muy baja, sigue siendo más optimista que cualquier medición de riesgo de mercado. No sólo ahora. Esto responde más a cuestiones globales que a cuestiones internas, opinó, en diálogo con este diario, el analista soberano de Standard & Poors, Sebastián Briozzo. El financiamiento del año que viene depende de que el Gobierno se lo proponga, entre otras cosas, agregó.
Para el economista Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, la relevancia del riesgo país también dependerá de cómo decida pagar su deuda el Gobierno en 2012: Como no veo un escenario en el que la Argentina vaya a tomar deuda, porque imagino que más en un momento como el actual la idea del Gobierno será no bajar la bandera de desendeudamiento, por ahora los lineamientos centrales de la política parecen suponer que se cumplirá el pago de los vencimientos con reservas, dijo. Y estimó que la brecha a saldar se ubicará entre los u$s 5.000 y los u$s 6.000 millones. El cuadro se va ir configurando sobre la marcha. Todavía hay muchos interrogantes abiertos. Sobre todo si esto termina en una nueva contracción global, agregó. Los bonos argentinos, en especial los más largos, tuvieron ayer desplomes en sus precios de hasta 6%.