El gobierno brasileño se debate entre la competitividad de su economía y las presiones inflacionarias a la hora de controlar la cotización del real. La moneda brasileña se apreció más del 3% el viernes luego de varias semanas de caída, tras que el Banco Central dejara en claro que, si bien no consentirá subas desmedidas de su billete, tampoco lo dejará desplomarse. El real cerró a 1,8360 unidades por dólar. Se trató de la segunda valorización del real en septiembre, mes en que acumula una desvalorización del 15%. Si bien el ajuste de fines de la semana pasada probablemente no sea más que un salto temporario en medio de la volatilidad que rodea a la moneda brasileña, su avance pone en negro sobre blanco que la estrategia de las autoridades del país vecino no estará centrada sólo en evitar que el real se aprecie, sino en suavizar sus movimientos. Estamos preparados para intervenir a fin de asegurarnos que los mercados cambiarios funcionen correctamente, dijo el viernes el presidente del Banco Central de ese país, Alexandre Tombini. El 31 de agosto pasado, el propio Tombini había sorprendido a todos al bajar la tasa de referencia argumentando que la inflación no parecía descontrolada y que el real se estaba apreciando en demasía. Pero los datos de mediados de septiembre volvieron a poner a la inflación en el centro de las preocupaciones brasileñas, cuando se conoció que el índice de precios creció 7,5% en lo que iba del mes, muy por encima de la meta del 6,5%. El viernes, Tombini aclaró que el Banco Central trabajará para evitar la volatilidad excesiva de la moneda, entregando liquidez al mercado cuando sea necesario. Un día antes, había salido a vender u$s 2.750 millones para evitar que el real cayera demasiado. También el ministro de Hacienda, Guido Mantega, se mostró preocupado por la inflación y aseguró que mantendrá sus planes ajuste fiscal para moderar los precios. A dormirSegún André Perfeito, economista jefe de Gradual Investimentos de Brasil, los inversores esperan que la acción del Banco Central continúe encausando al real, en lugar de empujarlo hacia arriba o hacia abajo. Sólo va a actuar fuerte para evitar casos de pánico, no está entre sus objetivos debilitar al real a largo plazo, señaló a El Cronista. Según el analista, el consenso de mercado es que la moneda seguirá durante esta crisis un recorrido similar al que tomó luego de la caída de Lehman Brothers en 2008, cuando llegó a caer un 40% respecto del dólar. Mientras dure la volatilidad inicial, tenderá a devaluarse a medida que los capitales buscan refugio y escapan de los países emergentes. Pero más tarde, y en consonancia con el debilitamiento gradual de la divisa estadounidense patrocinado por la Fed, tenderá a apreciarse. La tasa brasileña va a seguir alta, y cuando se calmen un poco los mercados volverán a buscar buenos rendimientos. Además, se espera en breve que el rating crediticio del país sea elevado por alguna de las calificadoras de riesgo, los capitales fluirán en esta dirección, comentó Perfeito. Los industriales está obligada a pedir que se tenga en cuenta su necesidad de un real barato, pero el Gobierno no sólo considera eso, sino también las deudas en dólares de las empresas brasileñas, por lo que no puede dejar subir mucho al dólar, concluyó. |