Suma y sigue para el euro. O mejor dicho, continúa la pequeña pesadilla para el dólar. El billete verde ahondó sus mínimos de los últimos cuatro meses frente al euro en respuesta a las primeras revisiones a la baja de previsiones de crecimiento de la primera economía mundial, en una sesión que, por lo demás, fue bastante calmada en el mercado de divisas. El euro continúa mientras con sus avances sin excesivos motivos que lo justifiquen. Al menos, en esta ocasión el mercado se encontró con las cifras de producción industrial en Alemania durante el mes de mayo, que superaron las previsiones de los analistas. Sin embargo, los expertos consideran que actualmente no se dan circunstancias en el mercado que justifiquen la revalorización del euro, que empieza a acercarse a la preocupante cota de 1,25 dólares que tanta inquietud provocó al Banco Central Europeo (BCE) a comienzos de año.
Las buenas cifras de peticiones semanales de subsidios de desempleo no se vieron correspondidas con una reacción alcista del dólar. Los analistas dijeron que los datos no servían como una clara referencia para los mercados por cuestiones de fechas. Lo que sí continúa afectando al billete verde son los flojos datos de creación de empleo que se publicaron la semana pasada.
Goldman Sachs revisó ayer a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía de EE UU para este año y el siguiente y justificó su decisión por el hecho de que los últimos datos macroeconómicos, que han sido decepcionantes, anticipan un cambio de ciclo en la productividad, que pasará a disminuir su ritmo. En este escenario, es más probable que las tensiones inflacionistas se incrementen mientras que los resultados de las empresas tenderán a la baja.
Mientras, la libra esterlina no experimentó reacción a la decisión del Banco de Inglaterra de mantener los tipos de interés en el 4,5%, decisión que se corresponde con las previsiones del mercado.
El yen por su parte continúa presionado por la incertidumbre política por la posible pérdida de apoyos del Gobierno vigente.