| | Por: Carlos Burgueño - Amado Boudou, Roberto Feletti y Ricardo Lorenzino, en comunicación con Héctor Timerman, definieron anoche la estrategia oficial para enfrentar la embestida de los Estados Unidos en los directorios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM). El equipo económico y el ministro de Relaciones Exteriores buscarán que el Gobierno norteamericano, no pueda convencer al resto de los accionistas de ambos bancos, especialmente en el caso de los países en desarrollo. La intención es ganar tiempo hasta el 4 de noviembre, cuando los jefes de Estado del G-20 vuelvan a encontrarse en la cumbre de Cannes. En ese evento, si continúan los votos negativos de EE.UU. contra los créditos para la Argentina, Cristina de Kirchner condenará públicamente la situación señalando a Barack Obama.
Mientras tanto, el equipo económico contabilizaba anoche que hasta la fecha de la cumbre, sólo habrá un crédito a tratar: uno de aproximadamente 80 millones de dólares por parte del BM para obras de infraestructura y administrativas. El resto de los créditos a tratar por las entidades tienen fecha de debate para después del 4 de noviembre, cuando, se descarta, la situación quedaría aclarada luego de la cumbre.
Presión
El intento oficial del Gobierno argentino es ejercer una carrera diplomática ante los principales estados desarrollados accionistas del BM, para que no se plieguen a la embestida norteamericana. Desde Buenos Aires se aseguraba que EE.UU. (16,36% de los votos) podría comenzar a ejercer presión sobre algunos estados miembros del BM, especialmente el Reino Unido (4,3%), Japón (7,85%) y Canadá (2,78%), países que habitualmente votan en contra de la Argentina desde la declaración del default. Según la suma de acciones, estos cuatro estados representarían el 31,20% de los votos totales, con lo cual el Gobierno de Barack Obama estaría aún lejos de poder desaprobar un préstamo para la Argentina. Necesitaría además los votos de Francia (4,3%), Alemania (4,48%), Italia (2,78%), Rusia (2,78%) y Brasil (2,07%); y aún así no lograría el 51% del total. En Buenos Aires se descartaba que ni Francia ni Alemania, y mucho menos Brasil, votarían en contra de un crédito para la Argentina. Igualmente, hoy comenzarán las gestiones directas de la Cancillería para este efecto.
En el caso del BID la situación es más cómoda. No sólo porque no hay a la vista créditos para aprobación antes de la cumbre de Cannes, sino porque descarta el Gobierno de Cristina de Kirchner la posibilidad que los estados latinoamericanos voten en contra de un préstamo para la Argentina. Ante la entidad que maneja el colombiano Luis Alberto Moreno, Estados Unidos tiene el 30% de los votos. El resto son votos de estados regionales afines a la posición local. Incluso el segundo y tercer accionista son la Argentina y Brasil con el 10,75% de los votos cada uno.
Ante el panorama, se descarta que Estados Unidos no podrá avanzar en las trabas de los créditos tanto en el BM como en el BID, los únicos a tasa baja que tiene el país actualmente activados a partir de la imposibilidad de contar con fondos del mercado voluntario. Sin embargo, se reconoce que representa un mal precedente en momentos en los que la Argentina quiere solucionar su deuda pendiente con el Club de París por u$s 6.785 millones, sin contabilizar intereses. Las intenciones oficiales son cerrar este capítulo antes de fin de año. Sin embargo, en este caso, también necesitaría el voto de Estados Unidos; y, para peor, la aprobación del plan de pagos debe ser por unanimidad.
Impacto
Ayer, Roberto Feletti afirmó que «el impacto del voto en contra de Estados Unidos es neutro» y que no genera «ninguna restricción». Según el viceministro, para la Argentina esta votación «no tiene consecuencias negativas en ningún lado del frente externo».
Según la interpretación que se hacía anoche en Buenos Aires, la decisión norteamericana se debería a un malestar político de ese país con la Argentina. De reojo se miraba la medida de retener en la Aduana, durante cuatro meses, material que llegó al país en un avión militar en febrero pasado. Se mencionaba ayer que desde Washington, desde esa fecha, no hubo ningún intento por mejorar la relación.
El sábado a la noche, en Washington, Boudou organizó una cena con los representantes argentinos ante organismos financieros, Eugenio Díaz Bonilla (BID), Félix Camarasa (BM) y Alfredo Mac Laughlin (FMI), junto con Feletti y Lorenzino para definir la estrategia hasta noviembre. |
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