Por MATÍAS BARBERÍA - La crisis de deuda en la periferia europea tiene contra las cuerdas al sector financiero mundial. La caída en desgracia del banco franco-belga Dexia es sólo la punta del iceberg de un sistema que sufre por la desconfianza de los inversores y cuyos principales exponentes muestran pérdidas en sus cotizaciones bursátiles de hasta el 59% en lo que va del año.
La inminencia de un evento de impago por parte de Grecia está golpeando con especial virulencia al sector bancario de ese continente y, por efecto contagio, a los bancos de todo el mundo.
Los bancos franceses cuentan con u$s 2.200 millones en deuda griega, un nivel de exposición manejable, pero en el caso de un eventual default heleno, el temor pasa por el efecto dominó que se podría arrastrar consigo a las deudas de otros países europeos en problemas. Los bonos españoles en manos de bancos galos alcanzan u$s 38.800 millones, los irlandeses u$s 8.100 millones y los portugueses u$s 6.100 millones.
El sector financiero alemán no está en una mejor situación en cuanto a tenencias de deuda de riesgo. La banca alemana es dueña de u$s 2.200 millones en deuda griega, u$s 75.400 millones en deuda española, u$s 28.500 millones de deuda irlandesa y otros u$s 15.700 millones en deuda portuguesa.
La crisis de deuda europea es hoy, sin dudas, una crisis financiera. Y así lo ven los inversores, que hicieron derrumbar la cotización del banco francés BNP Paribas 42,91% en lo que va del año, y las del Commerzbank alemán 62,01% en el mismo período.
Esto tiene mucho que ver con lo que vimos en 2008 y 2009, lo único que cambia ahora es el agente, comentó Mariano Kruskevich, de Consultatio Asset Management. En ese momento, los problemas de los consumidores norteamericanos para pagar sus deudas dispararon una crisis financiera, en este caso son las deudas soberanas de estados las que ponen en jaque al sector. Cuando una deuda es manejable es problema del deudor, cuando no, el problema lo tiene el acreedor, añadió Kruskevich.
Las dudas sobre la solvencia de los bancos superan los límites de Europa, y golpean con fuerza a sus pares del otro lado del atlántico.
Ayer, antes de que se filtrara que los 17 ministros de finanzas de la zona euro reunidos en Luxemburgo contemplaban seriamente la posibilidad de salir al rescate del sistema financiero del continente, las cotizaciones de los seguros contra impago credit default swaps, o CDS de los bancos norteamericanos subían a toda velocidad.
Los CDS contra una quiebra de Goldman Sachs subieron 43,8 puntos básicos durante la rueda de ayer, mientras que los de Morgan Stanley treparon 21,5, los del Bank of America 14 y los de Citigroup 10,6. Esos mismos cuatro bancos vieron caer su cotización bursátil entre 43% y 57% en lo que va del año.
Los inversores corrieron a protegerse contra una eventual caída como la de Lehman de 2008. Los temores a un contagio en la banca de los estados unidos se explican por la exposición de esas entidades a derivados europeos, por las expectativas de un anémico crecimiento económico mundial y, por último, por problemas propios que arrastra cada uno de esas entidades. El Bank of America, por ejemplo, nunca terminó de limpiar su balance de los activos tóxicos dejados por el estallido de la burbuja subprime en 2008.
No es Grecia, es el sistema financiero, tituló su comentario de ayer la consultora Quantum, dirigida por el ex secretario de Finanzas, Daniel Marx.
A esta altura de la crisis, se reconoce abiertamente que el problema en Europa ya no es la dinámica de la deuda de los países sino la solvencia del sistema financiero, señaló el informe.
“Sólo una muy fuerte inyección de liquidez al sector evitará que haya un nuevo Lehman”, concluyó Kruskevich.