En momentos en que proliferan las dudas de los analistas sobre la capacidad de vivir con lo nuestro en 2012, el costo de emitir deuda en el mercado internacional se disparó ayer hasta alcanzar el 12,6% en dólares y prácticamente no deja otra opción al Gobierno que financiarse internamente el año próximo, si estas condiciones se mantienen.
El 12,6% es la tasa de referencia del bono Global 2017, el último título que emitió la Argentina, en ocasión de la reapertura del canje de deuda del año pasado. El riesgo país trepó hasta los 1.025 puntos.
La tasa del Global 2017 alcanzó así el valor más alto desde que el título fue emitido. Y devolvió el riesgo argentino a niveles que no alcanzaba desde lo peor de la crisis de 2008. En el medio, el Gobierno aseguró los pagos de deuda con reservas del Banco Central y reabrió el canje de deuda, en un contexto de menor aversión al riesgo, que impulsó capitales hacia los países emergentes y deprimió las tasas de interés. A comienzos de abril, el rendimiento de ese bono alcanzó el 7,8%.
En todo ese tiempo, el Gobierno dijo haber rechazado varias ofertas para volver al mercado, a tasas de hasta 8%. Si bien el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, fueron siempre proclives a colocar deuda para volver a las plazas financieras paulatinamente, la batalla fue ganada siempre por los defensores de la lógica del vivir con lo nuestro.
Esta última postura, que encarnan el viceministro, Roberto Feletti y otros gana más terreno en el contexto internacional adverso. En un seminario organizado por la oficialista Asociación de Economía para el Desarrollo de Argentina (AEDA), su presidente, Matías Kulfas, afirmó que la emisión de deuda debería ser para obras de infraestructura puntuales.
Según se desprende del proyecto de ley de Presupuesto 2012, la Argentina afrontará vencimientos de deuda por u$s 13.228 millones. Dependencias estatales tienen alrededor de la mitad de esa suma. Quedarían por saldar unos u$s 7.000 millones. Para eso, el Gobierno planea usar reservas de libre disponibilidad por u$s 5.674 millones. Aunque sigue abierta la discusión sobre si quedan recursos de libre disponibilidad, de acuerdo a la ley de convertibilidad. Otros u$s 1.000 millones saldrían del superávit financiero presupuestado. El resto podría ser financiado con préstamos del Banco Nación y otros recursos públicos, previeron fuentes oficiales.
Así y todo, economistas del sector privado consideran que esas previsiones están traídas de los pelos. Las necesidades financieras rondan entre los u$s 5.000 y u$s 7.500 millones, según diversos estudios. Aún utilizando parte de las reservas, quedaría un margen a cubrir con otros recursos. Eso, sin contar los pagos que surgieran de un eventual arreglo con el Club de París, al que se le adeudan u$s 8.900 millones entre capital e intereses punitorios.