La búsqueda de nuevos canales de comercialización, divisas estables y mayor previsibilidad ha resultado en un vuelco generalizado hacia los mercados externos de muchas empresas de América Latina. Sin embargo, la competencia en los mercados locales e internacionales ha demostrado que la globalización tiene sus riesgos.
Las exportaciones han salvado a muchas compañías en Argentina y Brasil durante los últimos cuatro años, que han sido por cierto desafiantes. Chile ha mostrado un sesgo netamente exportador, desde hace ya tiempo. En efecto, la apertura del comercio internacional es ahora una estrategia de largo plazo para las compañías en la región del Cono Sur y, a pesar de varios obstáculos para la globalización los productores brasileños de commodities de bajo costo, los productores agrícolas argentinos y las compañías chilenas que utilizan los recursos naturales de su país, son competitivos en el mercado global. Sin embargo, conforme las empresas se ven obligadas a exportar, se vuelve más evidente que se necesita trabajar en el entorno operativo local para respaldar dicho esfuerzo. Hacia el futuro, se esperan inversiones en Brasil para servir mercados internacionales, que las exportaciones desde Argentina continúen con un buen desempeño dependiendo de los precios de los commodities y que Chile experimente un crecimiento de las exportaciones conforme avance en sus acuerdos comerciales.
El caso de Chile merece un comentario aparte. Instituciones sólidas, un entorno de negocios favorable, y políticas económicas prudentes han contribuido a que Chile evitara ampliamente la volatilidad y los problemas económicos observados en otras economías latinoamericanas que dependen de las exportaciones de commodities. La economía chilena tiende a crecer a una tasa superior al 4% anual cuando los precios del cobre se aproximan o exceden el u$s 1 por libra, como en 2004. Los precios que se aproximan o son inferiores a u$s 0,80 por libra tienden a deprimir el crecimiento del PBI por debajo de su tendencia. Sin embargo, la flexibilidad comparativamente mayor de Chile a través de políticas fiscales y monetarias le brinda un mayor espacio para aplicar políticas contracíclicas con el propósito de moderar las fluctuaciones de la demanda económica. Como resultado, el ímpetu del crecimiento económico en Chile se ha visto más equilibrado entre la demanda interna y la demanda externa en los últimos años en relación con muchos otros países latinoamericanos.
En cuanto a México, a pesar de ser el país con el mayor número de tratados de libre comercio en el mundo, su mercado de exportaciones se concentra en Estados Unidos, un destino que recibe el 85% de su comercio y donde México enfrenta una creciente competencia de China, su mayor rival en ese mercado.
Sin embargo, el comercio de México con su vecino del norte sigue creciendo a un ritmo estable. En 2003, China superó a México en el total de exportaciones enviadas al mercado de Estados Unidos, pero todavía está por debajo de México respecto al comercio total, incluyendo importaciones, que registra con Estados Unidos. Por ejemplo, China ha aventajado a México en las exportaciones de textiles y equipo de telecomunicaciones, pero México continúa a la cabeza de otras industrias, incluyendo partes de automóviles, materiales de construcción y piezas para otro tipo de maquinaria. |