Por LEANDRO GABIN - La tarea de enfriar la demanda de dólares está resultando. El Gobierno, vía la ANSeS, está propinando una suba de tasas en pesos que ya impacta en el sistema. Sucede que el organismo que dirige Diego Bossio está hace dos semanas y media retirando plazos fijos en pesos para inducir un alza en el costo de fondeo de las entidades. Calculan en el mercado que ya retiró alrededor de $ 2.000 millones. La menor cantidad de pesos hace que las tasas se recalienten: el call, o sea las tasas que pagan los bancos por tomar préstamos con plazos de uno a siete días en el mercado interbancario argentino, subió ayer a 14% desde el 12% del día anterior. Hace pocos días estaba en 10,5%. También el correlato se ve en la tasa Badlar, la que pagan los bancos por depósitos superiores a 1 millón de pesos. Está, según la encuesta del BCRA, orillando el 16% si bien en algunos bancos pagan hasta 18% a los grandes inversores. El destino de las tasas estará supeditado a lo que haga la ANSeS. Creen en el mercado que el Gobierno no estará contento con tasas del 20%. Por eso, se estima que el recalentamiento de tasas no tiene mucho más margen. Las entidades incluso estuvieron vendiendo Lebac y Nobac en el mercado secundario para hacerse de pesos. Tienen que fondear el importante crecimiento de los préstamos y, coyunturalmente, hacer frente a la mayor demanda de pesos de empresas por adelanto del impuesto a la ganancias que se está pagando. Si ANSeS, aparece la necesidad de buscar fondos va a bajar. No creo que les convenga crear una expectativa de tasas muy alcistas porque eso dispara automáticamente un overshooting, explicaban desde la mesa de dinero de un banco privado. La ANSeS salió a frenar la salida del ahorrista minorista hacia el dólar. Frenó la fuga hacia el dólar. Es razonable la estrategia. Además cuando suben las tasas aparecen quienes quieren pesos, típico comportamiento en manada, reseñaron desde otra entidad de primera línea. EfectosEn el mercado cambiario, la suba de tasas ayudó a descomprimir un poco la demanda de dólares. Con menos demanda por parte de los importadores y liquidaciones de billetes por parte de los exportadores, el Central no tuvo problemas para controlar el tipo de cambio. De hecho, terminó con un saldo favorable de casi u$s 10 millones. Las reservas internacionales dejaron de caer: quedaron en u$s 48.196 millones. El dólar mayorista que operan bancos y empresas cerró en $ 4,213; mientras que en casas de cambio clausuró sin cambios en $ 4,24. La intervención del BCRA sí se sintió en el mercado de dólar futuro. Allí, el Central vendió alrededor de u$s 200 millones. La estrategia en este mercado también es clara por parte de la autoridad monetaria: ofrecer una atractiva cobertura generada a partir de las ofertas del Central que otorga una especie de seguro de cambio implícito que a su vez estimula el desarme de posiciones dolarizadas y el ingreso de divisas desde el exterior. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, la estrategia del BCRA parece estar funcionando. Hay varias apuestas, como en los futuros de Nueva York (donde no interviene el Central), de un dólar a $ 5,25 en los próximos 12 meses. Todavía será difícil desactivar esas expectativas. |