Por IGNACIO OLIVERA DOLL - En el último trecho preelectoral, la desesperación por la liquidez empieza a sentirse más crudamente. El dinero en los bancos locales se encarece a niveles que no encuentra registros desde la crisis de Lehman y anuncia las primeras grandes limitaciones que tendrán las entidades, de ahora en más, para sostener el actual ritmo de expansión del crédito. Los presagios más negativos, hasta hace poco descartados por apocalípticos, empiezan a revisarse más seriamente en el sistema.
La compra de dólares en las ventanillas y el freno que mostraron los depósitos obligaron a los bancos a encarecer fuertemente los préstamos que cobran entre sí y a buscar tentar a los ahorristas con retornos que hasta hace sólo una semana se hubieran considerado exorbitantes. El viernes, el llamado call money (la tasa de las líneas a uno y siete días con la que se fondean los bancos) y la tasa Repo (pases activos que toman del Banco Central) pasaron del 14% anual a una banda de entre el 18% y el 20%. Es producto de lo que pasa en el mercado: los bancos van al call para no tomar tantos plazos fijos, comentó el economista del Banco Ciudad, Luciano Laspina.
Por los plazos fijos a 30 días y mayores al millón de pesos, las entidades privadas ya empezaron a pagar un 20%; es decir, 400 puntos básicos más que hace una semana. El mismo retorno medido por la encuesta del Banco Central (Badlar privada), que había cerrado siete días atrás en el 15,62%, se ubicó este jueves en el 17,4%.
En la consultora Econviews destacan la fuerte correlación que existe entre el nivel de compra de dólares del sector privado (fuga de capitales) y la evolución de tasa de interés. Cada vez que la dolarización se dispara, con algún grado de rezago, las entidades se elevan en una magnitud similar. Sucedió en el turbulento octubre de 2008, cuando colapsaron los mercados financieros a nivel global, y la llamada formación de activos externos del sector privado superó los u$s 4.000 millones. En el mismo siguiente, la Badlar se elevó al 22% mensual. La historia, por ahora atenuada, se repite: el mes pasado la fuga fue mayor a los u$s 3.000 millones, y la misma tasa empieza a asomar muy cercana al 20%. Esta suba del costo que notamos está relacionada con la fuerte dolarización de carteras de las últimas semanas y la reducción de la liquidez de los bancos por el mayor crecimiento de los préstamos que de los depósitos, comentó el economista Federico Bragagnolo. Aún así, para muchos banqueros la tasa que hoy convalida el mercado está lejos de la que el Banco Central mide como referencia para todo el sistema: La Badlar, de un tiempo a esta parte, estuvo dejando de ser representativa del termómetro del mercado. Su comportamiento ha quedado sin reflejar una buena parte de esta suba, se animó el tesorero de finanzas de un banco local, en una charla con este diario.
El escenario empieza a mostrar los ajustes que siempre intentó impedir Mercedes Marcó del Pont. Los banqueros aseguran que la suba de tasas tenderá a moderarse: Me da la impresión de que cada vez tienen menos margen para seguir subiendo. No por una cuestión técnica, porque en términos reales estaríamos bien, sino porque le va a empezar a hacer ruido al Central el hecho de que durante un período prolongado las tasas sigan tan elevadas, comentó un ejecutivo.
Un incremento mayor obligará a las entidades a encarecer aún más sus préstamos a las empresas. Y podría poner el primer freno a una expansión crediticia del 50% anual. Será, si así sucede, la desaceleración que pronosticaron los más pesimistas.