Los inversores extranjeros cuadruplicaron sus compras de deuda del Tesoro estadounidense en agosto, pese a que una agencia despojó ese mes a EE.UU. de su calificación crediticia triple A. Buena parte del flujo neto de u$s 60.100 millones que llegó al mercado de bonos provino de inversores extranjeros que buscaron refugio ante la turbulencia global de los mercados, que comenzó con los temores de que disputas políticas sobre el límite de endeudamiento de EE.UU. pudieran llevar al país al incumplimiento del pago de deuda. Aunque se evitó la moratoria del pago de deuda, la agencia Standard & Poors recortó la máxima calificación crediticia del país citando temores de que los políticos no acordaran sobre los mecanismos para reducir el déficit en el largo plazo. Una crisis de deuda en la zona euro y preocupaciones por la desaceleración de la economía global y la estadounidense se agregaron a los temores e incrementaron la demanda por la seguridad en los bonos del Gobierno estadounidense que, pese a la rebaja de S&P, se mantiene como el mercado más líquido del mundo. Incluyendo instrumentos de corto plazo como letras, los extranjeros compraron un neto de u$s 89.600 millones en agosto, la mayor cantidad en cinco meses. La cifra revertió una salida de fondos de u$s 52.400 millones anotada en julio. La gente se asustó de una crisis parecida a la de Lehman Brothers en agosto, de manera que el dinero fue canalizado hacia los bonos del Tesoro, en letras y papeles de corto plazo por igual, dijo Michael Woolfolk, estratega de monedas en BNY Mellon. El mercado entró en pánico, vendiendo valores extranjeros y corriendo hacia la deuda del Gobierno de EE.UU., agregó. Las compras netas de inversores extranjeros de valores de largo plazo, que también incluyen deuda corporativa y de agencias estadounidenses, subieron a u$s 57.900 millones desde una cifra revisada a u$s 9.100 millones en julio. Los flujos refuerzan el concepto de que los bonos siguen disfrutando del atractivo de seguridad, incluso pese a que la turbulencia fue desatada en parte por las preocupaciones en torno a la calidad de estos mismos activos, dijo Millan Mulraine, analista de TD Securities. La baja en la calificación de EE.UU. pareció mantener a los bancos centrales alejados del mercado del Tesoro en agosto. Encabezados por los de Asia y Rusia, los bancos centrales fueron vendedores netos de valores estadounidenses por el orden de u$s 9.600 millones, la mayor cantidad de egresos desde mayo del 2009. China, el mayor acreedor extranjero de EE.UU., recortó sus tenencias de bonos del Tesoro en u$s 36.500 millones para llevarlas a u$s 1,137 billones, mientras que Honk Kong, Taiwán, Rusia y Singapur también redujeron sus tenencias. Estos jugadores del mercado ya se sientan sobre grandes cantidades de activos denominados en dólares, de manera que pueden darse el lujo de jugar con una visión más larga, además de que estarían entre los más preocupados por un rebaja en la calificación de sus tenencias actuales, dijo Woolfolk. Gennadiy Goldberg, analista de renta fija con 4Cast Ltd, dijo que el desglose de las cifras seguía siendo positivo, ya que los flujos privados contrarrestaron las ventas oficiales. Pero agregó que un retroceso más reciente en los activos que poseen los bancos centrales extranjeros bajo custodia de la Reserva Federal podría sugerir que las ventas oficiales seguirán más allá de las cifras de agosto. |