Ayer los bancos privados le pagaban más de 20% de tasa a sus clientes grandes para que dejasen los pesos.
El Banco Central y el Nación vendieron 130 millones de dólares y, a pesar de todo eso, el dólar terminó un centavo arriba, en $ 4,26.
Desde comienzos de año se habla de los tradicionales procesos de dolarización de las carteras de inversión de los argentinos en tiempos preelectorales .
El traspaso de colocaciones en pesos a dólares en esta oportunidad tomó una intensidad mayor y el resultado más llamativo es que en el tercer trimestre de este año salieron US$ 8.400 millones , más que en 2008, en el momento más álgido de la pelea entre el Gobierno y el campo.
La aceleración de la salida de capitales en estos meses responde en parte a la crisis internacional (bancos y empresas de países centrales se llevan fondos de los emergentes) y a la incertidumbre sobre el futuro de la economía local.
¿Los que compraron dólares (como se ve en el gráfico, en cantidades significativas) apostaron a que el lunes la Presidenta permita que el dólar dé un salto ? Si así lo hicieron, se equivocan; más allá de si se trata de una estrategia electoral, la Presidenta parece querer aquietar las aguas para evitar saltos bruscos .
Una suba brusca del dólar le serviría de poco al Gobierno si es que quiere mantener alto el consumo interno.
Devaluar el peso sería agregar combustible a un proceso inflacionario que, si bien con el dólar quieto logró atenuar su carrera, se mantiene por encima de 20% anual según las mediciones provinciales.
El Gobierno cuenta con instrumentos suficientes para controlar el dólar: US$ 48.000 millones en las reservas, decisión del Banco Central de vender divisas y, ahora también, la suba de la tasa de interés.
Ese cóctel demostró ser eficiente para controlar el precio de la divisa, pero no evitó un proceso de dolarización que ya se habría llevado por la ventana casi el doble del superávit comercial de este año.
La decisión oficial de mantener bastante quieto el dólar (en el año subió 10%) permitió la expansión del consumo pero, también, instaló la idea de un dólar retrasado frente a una inflación que, como mínimo, lo duplicó y aumentos salarios de 27% en promedio que casi lo triplicaron.
Con esos ingredientes y una expansión de más del 30% del gasto público, de 40% de la cantidad de dinero y de 51% en el volumen de crédito, la economía creció a un ritmo superior al 8% en la primera parte del año.
Pero esa foto fue encontrando límites en los últimos meses : al precio actual, los dólares ya no alcanzan para todo y quebrar la inercia de la salida de capitales cobra prioridad.
Frente eso hay economistas oficialistas que hablan de la necesidad de hacerle un “service” al esquema económico. Otros que sugieren bajar la “nominalidad” de las variables (del orden del 25/30% al 18/20%).
Pero, en general, todos coinciden en la necesidad de que el Gobierno recupere algo de lo que fue perdiendo : superávit fiscal, externo y tipo de cambio alto.
Los que ambos grupos desconocen es lo que piensa el Gobierno y por donde cree que hay que empezar: ¿será por un plan para bajar la inflación aunque le crea a las cifras del Indec? ¿Será por conseguir cajas alternativas como los tan conversados fondos de las obras sociales sindicales? Se sabe que prevé utilizar US$ 5.600 millones de las reservas del Banco Central para pagar deuda el año que viene.
También, que a la hora de conseguir financiamiento en el mercado interno seguirá recurriendo a las utilidades del Central y a los fondos de la ANSeS, pero esas cajas tienen límites y, a veces, su manejo llama la atención.
En los últimos días, la ANSeS estuvo activa en el mercado cancelando depósitos que vencían en bancos privados para llevarlos a los oficiales. Así, favoreció la suba de la tasa de interés .
En el mismo momento, el Banco Central le compraba a los bancos privados letras (conocidas como lebacs) para inyectar pesos en los bancos y evitar una trepada de la tasa.
Evidentemente, los dos organismos públicos atendían necesidades políticas distintas y contradictorias . El fenómeno de la frazada corta comenzó a hacerse más palpable en cuestiones financieras sensibles.
A nivel mundial, la atención de los operadores económicos está puesta en la cumbre europea que en el fin de semana ensayará otra propuesta para evitar el default griego y estabilizar la Eurozona .
Acá, en la Argentina, el resultado electoral nacional se cree definido y se espera que eso abra la puerta a un conjunto de definiciones clave .
La transición del primer gobierno de Cristina al segundo tendría características similares a la que se viven en traspasos de administraciones de distinto signo.
Habitualmente, el que se va utilizó todos los recursos , incentivó el gasto público y mantuvo quieto al dólar para expandir el consumo.
Así, el que asume, debe generar condiciones para que el Tesoro recupere fondos; el sector externo, dólares, y el tipo de cambio, competitividad.
El telón se correrá en poco tiempo pero tal vez por ahora no haya que esperar un gran cambio de partitura .