Por Martín Kanenguiser - SAN PABLO.- En un giro respecto del modelo en vigor desde 2002, el gobierno de Dilma Rousseff apuesta a un mix de una política fiscal más restrictiva y un programa monetario más laxo, que suavizará el impacto de la crisis internacional pero profundizará el superávit comercial con la Argentina. Así lo indicaron a LA NACION fuentes del gobierno de Brasil, empresarios y analistas consultados luego de otra semana agitada en el mercado cambiario y en medio de una moderada polémica por la decisión del Banco Central de volver a bajar su tasa de interés de referencia, para aumentar la chance de lograr un crecimiento del 4% en 2012, si el escenario externo no empeora. Desde el Ministerio de Hacienda que conduce Guido Mantega, fuentes oficiales indicaron: "Hay superávit fiscal y comercial, no se prevé una fuerte desaceleración de China y el déficit de cuenta corriente que tenemos es pequeño". Por lo tanto, indicaron, si continúa la salida de capitales -que se reflejará en una mayor devaluación del real frente al dólar- y se profundiza la desaceleración mundial, "hay un colchón para seguir bajando las tasas, manteniendo la disciplina fiscal". La intención, afirmaron, es mantener una tasa de crecimiento económico moderada, pero sostenida, sin pensar en repetir el 7,5% de 2010, sino en recuperar un 4,5 o 5% en 2012, luego del 3,5% previsto para este año. Un aumento más fuerte del PBI, aclararon, "generaría desequilibrios" si se alienta en forma excesiva la demanda, a menos que la economía global caiga en una recesión, lo cual permitiría bajar más la tasa de interés interna. Si se mantiene este equilibrio frágil, con Europa logrando un acuerdo este fin de semana y el G-20 ratificándolo a principios de noviembre en Francia, se logrará eludir lo peor, afirmó el funcionario en diálogo telefónico desde Brasilia. También el presidente de la Federación Brasileña de Bancos (Febraban), Murilo Portugal, apoyó este viraje en la política económica. "Hay un consenso entre los economistas de que debe haber un cambio en el mix, con una política fiscal más fuerte y una política monetaria menos restrictiva", sostuvo Portugal, en su coqueta oficina de la avenida Brigadeiro Faria Lima. En cambio, en su bohemio pero distinguido departamento de la zona de Jardins, el afamado Luis Gonzaga de Mello Belluzo, asesor económico personal del ex presidente Lula, funcionario en varios gobiernos y profesor de Rousseff en su juventud, dijo que la baja de la tasa de interés se debe profundizar. "Es absurdo que Brasil tenga una tasa del 11,5% cuando el mundo desarrollado tiene sus tasas cerca de cero; es una invitación a continuar atrayendo capital especulativo y agravar los problemas de competitividad de la industria", expresó este académico que también fue presidente del club Palmeiras. Cuando se le pregunta si la probable continuidad de la devaluación del real no profundizará el superávit bilateral frente a la Argentina, asiente en silencio, casi con vergüenza. "Brasil debe proteger a la Argentina y, en todo caso, castigar más duramente a las importaciones chinas." Desde otro costado, la analista de riesgo corporativo de Standard & Poor's Brasil, Milena Zaniboni, coincidió con ese análisis. "La Selic aún está en un nivel muy alto y, para beneficiar a las empresas con más crédito interno si se les complica el financiamiento externo, lo mejor sería avanzar en el proyecto de tener un mercado doméstico de bonos más largos." El economista jefe del banco Santander, Mauricio Molán, sugirió que, como las tasas siguen muy altas, "hay que reformar el sistema de pensiones para aumentar el ahorro doméstico, porque el sistema de créditos todavía es muy dependiente del Bndes (banco estatal de fomento), que da préstamos a tasas subsidiadas". "El sistema financiero de Brasil es una de las más importantes fuerzas del país, principalmente en un momento de crisis e incertidumbre, por su fuerte capitalización", agregó Molán, aunque Zaniboni recordó que en 2008 "se decía lo mismo y, sin embargo, el mercado se quedó paralizado". Rezando para que no se repita aquel desastre, ciertas industrias escuchan con atención estas ideas, aunque, en voz baja, incluyen un escenario con una posible caída del PBI del 2% en 2012 si Europa y EE.UU. insisten en equivocarse.. |