Por LEANDRO GABIN - La idea de un deslizamiento del dólar está instalada en el mercado. La duda es cuándo y cuánto lo dejarán correr. En los bancos de inversión, casi con unanimidad, esperan que el Gobierno empiece a destrabar el cepo que colocó al tipo de cambio electoral. Pasada ya esa instancia, se cree que comenzarán a desarmar esa estrategia más aún cuando el BCRA ya perdió una cifra superior a los u$s 4.000 millones en reservas. En el imaginario del mercado se ve un panorama no lineal: creen que habrá un mix de suba de tasas (algo que ya se estuvo viendo y que por ende se profundizará) y deslizamiento del tipo de cambio.
Recuerda el JPMorgan que encapsular el dólar electoral le costó ya al país una apreciación en términos reales del 14,5% contra el real brasileño, algo que perjudica a la industria.
El mismo banco de inversión, bajo la mirada del economista argentino Vladimir Werning, sostiene que un ritmo más rápido de depreciación del peso podría ayudar a realinear la competitividad de la industria frente a Brasil y compensar parte de la caída del de los precios del sector agrícola, además de disuadir la fuga de capitales.
JPMorgan dice que asumiendo que tipo de cambio en Brasil invierte parte de su debilidad y teniendo en cuenta el actual nivel del tipo de cambio bilateral, junto con los diferenciales de inflación proyectada, una depreciación del peso con relación al dólar de hasta un 20% (a un rango de $ 4,90 a $ 5,10) parece más probable que el 30% (a 5,50) que tienen los mercados para los próximos 12 meses.
En la misma línea, Itaú BBA, sostiene que la trayectoria del tipo de cambio en Brasil también será de importancia para la Argentina. El diferencial de inflación entre ambos países ha ido erosionando gradualmente la significativa ventaja que la moneda argentina disfrutó desde las devaluaciones. El tipo de cambio real está más o menos en los mismos niveles de 1998, mientras que sigue siendo mejor que en los años anteriores a la devaluación de Argentina, acota.
Credit Suisse también aborda el tema cambiario en un informe publicado ayer. El aumento de las tasas de interés es, probablemente, una consecuencia no deseada de la intervención del banco central en el mercado spot. En este contexto, el banco central probablemente va ir con el aumento en las tasas de interés, ya que ayuda con sus esfuerzos para prevenir la rápida depreciación del tipo de cambio nominal.
Creemos que, después de las elecciones, el gobierno será más tolerante de las tasas de interés más altas, incluso si estos puede llegar a suponer una cierta desaceleración de la actividad, afirma Carola Sandy de Credit Suisse.
La entidad ajustó sus previsiones para el tipo de cambio nominal a $ 4,30 por dólar a fines del 2011 y a $ 4,55 a fines de 2012 (de $ 4,25 y $ 4,45, respectivamente). Suponiendo que no hay un empeoramiento significativo de la situación económica mundial, creemos que, después de las elecciones, el gobierno se apegará a su política de permitir sólo una depreciación gradual del peso en términos nominales frente al dólar (a un ritmo similar al en las últimas semanas), acota.