Por MARIANO GORODISCH - Tanto el viernes pasado como ayer, cuando estuvieron los inspectores de la AFIP, el mercado negro se quedó sin operar, revela el dueño de una financiera, quien se queja por la situación actual: Está complicado: nadie quiere arriesgarse, entonces no sacan a los coleros a la calle.
Decir que ayer, una vez que los inspectores se fueron, se abrió de vuelta el mercado negro: pero cuando estaban, quien quisiera comprar dólares debía pagar $ 4,52, ya que no había mercado.
Es que hay cuatro cuevas muy fuertes en todo el microcentro y los agentes de la AFIP ahora no van sólo a las casas blancas, sino que también tienen identificadas las negras. Y con la policía en la puerta, no podían realizar su operatoria habitual.
Incluso, a mediados de la semana pasada, se produjo un momento donde un gran operador necesitaba comprar
$ 500.000 y, como no había pesos en la calle, el billete bajó a $ 4,30.
Yo lo aproveché, saqué de mi giro diario y me compré u$s 30.000 para mi, cuenta el propietario de otra financiera del microcentro porteño.
¿Pero de dónde surge la cotización del blue? De la oferta y la demanda. ¿Y quién lo fija?
Algunas casas de cambio tienen sus propias cuevas, si hasta venden el dólar oficial y el paralelo. Incluso, tienen a sus propios coleros. De hecho, hoy los coleros son los clientes número uno de las propias casas de cambio, que en ciertas ocasiones hacen la vista gorda, depende de quién se trate, revela el titular de una cooperativa. En la fila para comprar dólares de una casa de cambios se puede distinguir a la perfección quién es colero y quién no: uno está lo más tranquilo leyendo el diario, mientras otro está todo el tiempo apurado y mirando el reloj en forma constante.